En concreto, los jueces consideran que los hechos sobre los que se basa el delito continuado y otro de los de abusos sexuales, en 2006 y 2007, están "prescritos" y explican que la víctima en su declaración "simplemente afirmó no recordar nada", a lo que añaden que "no existe prueba alguna sobre el tiempo que duraron esos posibles abusos" y "tal fecha de finalización o de continuidad en modo alguno puede deducirse ni de las actuaciones ni siquiera del escrito de acusación", apostillan.

En este sentido, señalan que "si la denuncia fue presentada en enero de 2013, es evidente que ambos delitos estaban ya prescritos", teniendo en cuenta "el plazo de prescripción de tres años" en este caso. Si bien, le condenan por otro de los delitos, supuestamente ocurrido poco antes de denunciar los hechos. La víctima, ya mayor de edad en el momento de declarar en el juicio, ha renunciado a cualquier indemnización.

En la resolución judicial, a la que ha tenido acceso Europa Press, los magistrados dan por probado que el procesado era amigo del hermano mayor de la menor, que vivían junto a su madre y la pareja sentimental de la madre, de modo que "debido a esa amistad que le unía con el hermano", era "habitual" que el acusado visitase el domicilio de la menor.

Así, en fecha no determinada, pero en todo caso cuando la niña tenía unos ocho años, es decir en el año 2006, en una fiesta que organizó el hermano en su casa, con amigos, entre los que se encontraba el joven, "éste, con la intención de satisfacer sus deseos sexuales, se aproximó a la menor, que se encontraba echada en el sofá", y supuestamente le realizó tocamientos, aunque posteriormente la menor le dio "un fuerte empujón" y tras ello huyó de la habitación.

Un año después de ese episodio, en 2007, el acusado, que "seguía aprovechándose de la relación de amistad que le unía a la familia, buscaba los momentos en que la menor se encontraba sola en su casa, y con excusas, accedía a la vivienda y la abordaba con idéntico ánimo libidinoso", pero ella "de forma expresa y continua se negaba y oponía". Los jueces apuntan que "no consta cuanto tiempo duró esta situación".

Además, en 2013, cuando ya tenía la menor 14 años, un día el procesado, "valiéndose de la llave que sabía que la familia tenía escondida en el contador de la entrada y sabiendo que la menor se encontraba sola en la vivienda", tras entrar en la casa y preguntarle a la menor por su madre, le pidió un vaso de agua, momento en el que la siguió a la cocina y presuntamente le realizó tocamientos, "pese a la total oposición de la menor, que finalmente logró darle varios empujones y desasirse".

"RETIRADAS OCASIONES"

Cabe destacar que la menor contó estos hechos a su padre, quien interpuso la correspondiente denuncia. En este caso, en la sentencia se indica que el acusado "sometió en reiteradas ocasiones a la menor a tocamientos por todo el cuerpo", algo que el procesado negó ante el tribunal, donde declaró que "jamás" tocó a la menor.

Como se recordará la Fiscalía había pedido inicialmente para el joven una pena de ocho años de cárcel, pero en el juicio modificó las conclusiones y solicitó distintas multas por cada uno de los delitos. Por su parte, la defensa advirtió de que "la causa se denunció en el año 2013 y se está enjuiciando en el año 2016".

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