Pedro Sánchez mantendrá su escaño en el Congreso de los Diputados a pesar de su dimisión como secretario general del Partido Socialista. Así lo anunció este lunes el exdirigente madrileño, que apeló a su "compromiso con los votantes" para justificar su decisión.

El Tribunal Constitucional ha sentencia en diversas ocasiones desde el año 1983 que los representantes en el Congreso y el Senado no están ligados por mandato imperativo, es decir, que su puesto no pertenece al partido, por lo que nadie puede obligarles a renunciar. Sánchez, sin embargo, sí puede ser relevado de sus funciones en el Grupo Parlamentario Socialista, donde ostentaba la presidencia.

La gestora que preside Javier Fernández quiere recomponer la dirección del grupo con la incorporación de un nuevo portavoz. El favorito es Eduardo Madina, que cuenta con el visto bueno de la mayoría de los integrantes y sustituiría a Antonio Hernando. Los cambios  no serán "drásticos", según anunció el propio Fernández este lunes tras la primera reunión de la nueva dirección colegiada.

Óscar López no continuará como portavoz en el Senado, según las fuentes socialistas consultadas. En este caso, su sustituto está aún por decidir.