La gestora del PSOE que se ha hecho cargo del partido tras la dimisión de Pedro Sánchez tendrá como principales retos tratar de detener la sangría interna por la fractura del partido y reorientar la estrategia ante la decisión que se tendrá que tomar sobre si facilitar o no el gobierno de Mariano Rajoy.

La nueva ejecutiva, cuyo mandato será hasta que se celebre un congreso extraordinario aún sin fecha, tiene también como tarea inmediata reestructurar la dirección del grupo parlamentario en el Congreso y en el Senado y evitar que se vea afectado por la división orgánica.

La gestora que dirige el presidente asturiano, Javier Fernández, deberá ponerse desde este lunes a fijar la hoja de ruta ante las cuatro semanas decisivas que hay por delante en las que se tiene que resolver la incógnita de si hay gobierno o elecciones.

Este lunes echa a andar

La gestora del PSOE, que este lunes tendrá su primera reunión en la sede de la madrileña calle Ferraz, la integran once personas, entre ellas dos muy próximas a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, como el portavoz socialista en el Parlamento andaluz, Mario Jiménez, y la diputada del PSOE de Córdoba María Jesús Serrano. Además, entre sus miembros se encuentra el expresidente de las Islas Baleares, Francesc Antich; y dos miembros de la federación extremeña, como su secretaria de Organización, Asunción Godoy; y la concejala Soraya Vega.

Completan la lista José Muñoz Lladró, líder de las juventudes socialistas valencianas y portavoz adjunto en las Cortes Valencianas; María Dolores Padrón, dirigente local canaria; Ricardo Cortés, diputado regional en Cantabria; y Francisco Ocón, 'número dos' de César Luena como secretario de Organización del PSOE de La Rioja.

No obstante, la decisión de abstenerse o no ante Rajoy no es competencia de la gestora, sino del Comité Federal, que es el acuerda en última instancia las decisiones sobre pactos y posicionamientos ante una investidura. Tras la convulsa reunión de este sábado, el máximo órgano volverá a reunirse, previsiblemente, en la segunda mitad de este mes para tomar una decisión que se antoja clave para el devenir del PSOE, especialmente, ante la división en dos que hay en sus filas.

Calmar ante una abstención

Cerrada la puerta a intentar un gobierno alternativo, como fue el empeño de Sánchez, son pocas las alternativas que restan.

Javier Fernández no ha defendido, de forma expresa, la abstención a Rajoy, si bien el pasado viernes aseguró que las únicas opciones son que gobierne el PP al ser la lista más votada o ir a unas terceras elecciones. Esta postura está en sintonía con la de otros dirigentes territoriales, como la andaluza Susana Díaz, para quien al PSOE no le queda otro remedio que estar en la oposición con 85 escaños.

Inclinarse por la abstención puede provocar nuevas convulsiones internas que agraven el delicado estado de salud del PSOE, ante la amenaza de algunos diputados de que se mantendrán firmes a sus convicciones y a votar no a Rajoy.

Ante lo sucedido en los últimos días tras la rebelión de los críticos y el agitado Comité Federal de este sábado, a la gestora le va a corresponder tratar de calmar el partido.

Para ello, se ha optado por un perfil discreto de sus componentes, incluido el del propio Fernández, no muy dado a prodigarse en declaraciones a los medios, con la excepción del andaluz Mario Jiménez, portavoz del PSOE en el Parlamento autonómico.

Reestructurar los grupos parlamentarios

Entre las primeras decisiones que se espera que tome la gestora es la reordenación de las direcciones de los grupos parlamentarios. El portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, y en el Senado, Óscar López, han sido leales a Sánchez hasta el final y firmes partidarios del no a Rajoy, por lo que se da por hecho su relevo.

En el Congreso, todas las miradas apuntan a Eduardo Madina para que asuma la portavocía. Madina aseguró el pasado viernes que trabajará para que los diputados socialistas sigan unidos y aislarles de los problemas orgánicos con el fin de que el grupo "se comporte como una unidad" en su estrategia y en las votaciones.

Por el momento, Sánchez ha dimitido de secretario general, pero sigue en su escaño, si bien cederá el cargo de presidente del grupo parlamentario.

Entre quienes podrían optar a este puesto está el diputado sevillano y exsecretario de Política Federal, Antonio Pradas, quien llevó a Ferraz el pasado miércoles las firmas de los miembros críticos de la Ejecutiva que dimitieron.

También se esperan cambios en el Parlamento Europeo, donde Elena Valenciano podría volver a ser la portavoz después de que en septiembre de 2014, cuando Sánchez llegó a la secretaría general, fuera desplazada del cargo por Iratxe García.

Federaciones y confianza de los militantes

Otro de los retos que tiene pendiente la gestora es tratar de normalizar la relación con las federaciones, divididas en dos por el enfrentamiento entre Sánchez y los barones críticos.

Fernández cuenta con el aval de ser un referente moral del partido, aunque su inclinación por el bloque de los detractores del exlíder del PSOE ha provocado distanciamiento con otros dirigentes territoriales.

No menor será el reto de recomponer la relación y de restaurar la confianza entre los militantes, que también se han partido por la mitad por el debate entre el no a Rajoy o apostar por otra estrategia.