Fermin Jimenez Landa y 'El rayo verde'
Fermin Jimenez Landa y 'El rayo verde' CONSORCIO DE MUSEOS

Fermín Jiménez Landa evoca el sentimiento del deseo frustrado. Ha querido la casualidad que esta propuesta, que reflexiona también sobre lo fragilidad y lo efímero, pueda ser la última que se exhiba en la sala valenciana, que dejará de estar gestionada por el Consorcio de Museos a finales de este año si no se encuentra una nueva vía de financiación.

El propio artista ha hecho referencia a este hecho en la presentación a los medios, en la que ha estado acompañado por el director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez, y el comisario del proyecto, César Novella.

"Estoy muy contento de haber tenido esta oportunidad y espero que no sea la última para otros. Siempre veía La Gallera como uno de esos espacios que esperas que alguna vez en la vida te toque el reto de intervenir. Es un sitio especial y se merece seguir abierto", ha dicho Jiménez Landa, quien, no obstante, ha precisado que entiende la de decisión del Consorcio de no seguir programando para poder destinar los fondos a los contenidos en lugar de a los espacios.

Cuando le llegó la propuesta para exponer en La Gallera, el artista llevaba un tiempo trabajando en torno a la idea del rayo verde, un fenómeno atmosférico que puede sucede durante la puesta o salida del sol y que consiste en un destello de duración mínima. Se debe a la refracción y dispersión de la luz cuando roza el horizonte.

A Jiménez Landa siempre le ha atraído ese fenómeno que han reproducido el cine o las novelas, especialmente la novela homónima de Julio Verne de 1882, perteneciente a su serie de viajes extraordinarios.

De hecho, Fermín Jiménez Landa estudia un plan para intentar reproducir el rayo en el mar con una embarcación y algunos de los bocetos realizados para simular estos falsos destellos se exponen ahora también en la sala valenciana.

Cuando surgió el concurso para exhibir en La Gallera, el creador

quiso trasladar a este espacio su fascinación por el rayo verde. "Quería contar esa historia en relación al edificio, hacer una escalera más grande que La Gallera. Nos hemos pasado, y ahora no podemos ponerla en pie, por eso la escultura se presenta al espectador de forma oblicua. Es como un deseo frustrado", explica el creador.

Así, el público que visite La Gallera hasta el próximo 18 de diciembre se encontrará con una enorme escalera de caracol en medio de la sala, tan alta que no cabe de pie. Ha quedado encajada oblicuamente, inutilizada por el exceso de ímpetu

en la construcción. "La obra no es la escalera, sino la relación inoportuna entre la escalera y el espacio; es más situación que forma. El deseo frustrado se materializa bajo esta circunstancia inútil, en un espacio intermedio entre la intervención arquitectónica y la representación del rayo verde", apunta su autor.

La instalación ha supuesto además un desafío técnico debido a la dificultad del montaje, ya que La Gallera es un edificio protegido al que no puede fijarse ningún elemento, y a que era muy complicado conseguir al inclinación de la escalera sin que se deformara. Esto se ha resuelto gracias al uso de cuerdas, poleas y tornillos de Lebrel.

Por su parte, José Luis Pérez Pont, ha alabado la producción "inclasificable" de Jiménez Landa y le ha felicitado por "el diálogo que plantea entre su obra y el edificio con unas características arquitectónicas tan especiales".

"WORK IN PROGRESS"

Sobre la posibilidad de que esta exposición sea la última antes del cierre de la Sala La Gallera, el director del Consorci de Museus ha explicado que se siguen buscando sponsors tanto en la empresa privada como en otras instituciones públicas para evitar el cierre". "Work in progress. No me rindo", ha contestado cuando se le ha preguntado si hay alguna novedad en las conversaciones.

Fermín Jiménez Landa ha realizando acciones, intervenciones públicas, vídeoinstalaciones o dibujo. El artista trabaja en procesos de equivalencia, inversión e intercambio que nos hacen ver la realidad desde un punto equidistante entre lo absurdo y lo sensato, lo entrañable y lo iconoclasta, lo empírico y lo inverificable. Entre sus últimos trabajos, ha cruzado España en una línea recta perfecta de piscinas; ha desempatado las dos torres más altas de Barcelona con un abeto de plástico; ha conquistado un islote griego con un himno nacional; ha viajado sin tocar puertas; ordenado confeti por colores y plantado secuoyas gigantes en las calles.

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