El edificio en obra de la futura Casa del Cuento
El edificio en obra de la futura Casa del Cuento EUROPA PRESS

La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, ha visitado este viernes los trabajos, acompañada por las concejalas de Comercio, Cultura y Turismo, Pilar Montes, y del Distrito Centro, Mar San Martín, además de por un nutrido grupo de vecinos de la zona.

Como ha subrayado Gamarra, se trata de una instalación "que se convertirá en una referencia cultural para la ciudad" y en "una seña de identidad de nuestro futuro, dado que, principalmente, será utilizada por las nuevas generaciones de ciudadanos".

Los logroñeses más pequeños, de 3 meses a 13 años, con los que "a través de la lectura, buscaremos fomentar la creatividad y el talento". Será "un contenedor cultural pensado para incentivar la afición a la lectura entre los más pequeños, pero que, al mismo tiempo, será intergeneracional, dando importancia a la familia".

Una iniciativa, en palabras de la primera edil, "innovadora y pionera en España" que, además, "nos hacía especial ilusión, porque nos ha costado mucho esfuerzo llegar hasta aquí, y que ahora vemos el inicio de esta futura realidad para disfrute de todos, cumpliendo además un compromiso que adquirimos con los logroñeses".

Gamarra ha recordado que, con los plazos que se manejan de ejecución, "unos 16 meses y medio", la Casa del Cuento "podría estar a disposición de los logroñeses para el verano del año 2018". Del mismo modo, ha destacado que, con la inversión de 1,7 millones, "se rehabilitará un edificio histórico de la ciudad y se regenerará el entorno urbano", abriéndolo al Parque Gallarza.

EL PROYECTO.

Gamarra ha recordado que este inmueble data de principios del siglo XX, en concreto de 1914, y es obra del arquitecto Quintín Bello que lo diseñó como casa de campo de la familia Herreros de Tejada. A lo largo del tiempo albergó diversos usos, centro de educación infantil desde 1974 hasta 2012, que fueron marcando alteraciones constructivas y arquitectónicas.

El nuevo centro dispondrá de una superficie útil de 1.125,47 metros cuadrados, repartida en planta baja y dos alturas -de 236,30 metros cuadrados cada una- además de un sótano de 250 metros cuadrados y una bajo cubierta de 166,57. La distribución se organiza de forma que los espacios se dispongan de una manera lo más polivalente posible.

Desde el punto de vista arquitectónico se establece el núcleo de comunicaciones, con escalera y ascensor, en el espacio correspondiente a la torre dada su excepcional ubicación de cara a la interconexión de todas las plantas. De esta manera, la superficie que se podría denominar general queda lo más diáfana posible.

En concreto, el sótano estará ocupado por la sala de calderas, almacén general e instalaciones. En la planta baja el espacio más amplio -96,18 metros cuadrados- corresponderá a la ludoteca, además de oficinas de información -33,35 metros cuadrados-, un porche de acceso y otros espacios de distribución y aseos.

La planta primera ofrece la alternativa de colocar tabiques móviles de modo que se puedan distinguir dos salas de 92,86 y 64,99 metros cuadrados y otras compartimentaciones o un espacio prácticamente diáfano de 157,85 metros cuadrados útiles. Una solución que también se aplica a la planta segunda, con una superficie de 180 metros cuadrados. La bajo cubierta iría inicialmente dirigida a albergar el archivo.

En el exterior, la propuesta de rehabilitación se inspira en el diseño original de Quintín Bello, buscando, como se determina en el anteproyecto, una dinámica en las fachadas mediante el uso de distintos huecos, donde la composición de arcos, dinteles y pequeños volúmenes dinamicen lo más posible los lienzos de las fachadas.

El proyecto incluirá por tanto el acondicionamiento del entorno próximo a la casa, en el que se instalará un grupo escultórico del artista Teodoro Sabando, denominado "Vía Láctea".

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