Familiares y amigos dieron este lunes el último adiós a María Villar Galaz, la vizcaína, sobrina del presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, que fue secuestrada y asesinada en México, en una ceremonia religiosa celebrada en la iglesia de Las Mercedes de Las Arenas, en Getxo.

La ceremonia, celebrada esta tarde en la iglesia parroquial Nuestra Señora de las Mercedes de Getxo, localidad en la que reside la familia, reunió a numerosos amigos y familiares.

Una fotografía de María Villar, rodeada de numerosas coronas de flores, presidió desde el altar una ceremonia que fue seguida por numerosas personas de pie desde las puertas del templo. Al acto religioso de despedida de María Villar asistieron representantes del mundo del fútbol vizcaíno, como el exguardameta del Athletic José Ángel Iribar. También acudieron el alcalde de Getxo, Imanol Landa, que antes de entrar a la iglesia, en declaraciones a los medios, envió "un mensaje de apoyo a la familia".

Villar Galaz, de 39 años, trabajaba como ejecutiva en la División de Servicios de Consultoría de Negocios de IBM México, puesto en el que llevaba un año y tres meses.

Según un mensaje compartido en las redes sociales por personas de su entorno, el 14 de septiembre a las nueve de la noche tomó un taxi en un centro comercial de Santa Fe, un área de negocios del oeste de la capital, con destino al exclusivo barrio de Polanco, donde residía, y no apareció más.

Su cadáver fue hallado el día 15 en una comunidad llamada Mirasol, en el municipio de Santiago Tianguistenco, del estado de México, aledaño a la capital, pero no pudo ser identificado hasta casi una semana más tarde por su esposo.

Su viudo, Cristiano Do Vale, y su primo, Gorka Villar, viajaron desde México con la urna con los restos incinerados de María Villar este sábado.