«Si no hubiéramos parado la planta, todo el chocolate que venía de los pantanos habría entrado en las tuberías», afirma el director de la empresa municipal de aguas Emasa, José Luis Rodríguez.

Miles de malagueños se quedaron ayer sin suministro de agua potable porque el caudal que proviene de los pantanos del Guadalhorce comenzó a registrar niveles de turbidez (partículas en suspensión) hasta un 127% superiores a lo habitual.

Las zonas más afectadas por falta total de suministro o una bajada considerable de la presión son Puerto de la Torre, El Cónsul, Finca La Palma, Colonia Santa Inés, El Viso y parte de Churriana. Según el padrón, podría haber más de 40.000 damnificados, aunque Emasa no dio ayer cifras oficiales.

Los problemas comenzaron a detectarse en torno a las 12.00 horas de ayer y se espera normalizar el suministro durante la jornada de hoy. Ayer por la noche empezó a alimentarse la planta de El Atabal con agua del embalse de emergencia de Pilones (cerca del Parque Tecnológico). Estas reservas sirven para abastecer a la ciudad durante 12 días, según Rodríguez.

Origen de la incidencia

La Cuenca Mediterránea Andaluza abrió ayer las compuertas de los embalses del Guadalhorce. Es una maniobra rutinaria de mantenimiento, pero tras las fuertes lluvias de hace dos semanas, el barro acumulado era considerable. Por ello, el caudal que llegaba a El Atabal era tan turbio que no podía tratarse.