La Audiencia Provincial de Burgos confirmó la condena impuesta al doctor C.C.P, que habrá de indemnizar con 18.000 euros a una paciente, Carmen D, a la que causó una
cicatriz tras practicarle una abdominoplastia.

El fallo de la Sala de Burgos, según informaron fuentes de la Asociación El Defensor del Paciente, desestima el recurso que el condenado había presentado contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Burgos.

La paciente, de 34 años de edad, fue intervenida de abdominoplastia y liposucción en diciembre de 2001 en la Clínica Reyes Católicos de Burgos por el doctor C.C.P, titular de la clínica y cirujano de fama en la provincia. Posteriormente a la intervención de liposucción aparecieron una serie de bultos (granulomas) en los muslos de la paciente que no desaparecían con los tratamientos y masajes recomendados por el cirujano, por lo que nuevamente fue reintervenida en junio de 2003.

Tampoco esta segunda operación consiguió eliminar los bultos en los muslos. Respecto de la abdominoplatia, la paciente presenta una gran cicatriz, visible e irregular, totalmente antiestética.

Falta de información sobre los riesgos

La sentencia condenatoria del facultativo establece que la finalidad de las dos intervenciones sufridas por la demandante fue de alcance estético, y no con la finalidad de mejorar su salud o para una supuesta finalidad curativa alegada por el demandado.

En el ámbito de la medicina estética no concurre urgencia, ni existe un riesgo vital, ni la finalidad es curativa, pues se acude a la operación porque se quiere y, por lo tanto, "el consentimiento de la paciente a someterse a la intervención debe de ser atendido con una especial e intensa información y, sobre todo, personal e individual, pues sólo teniendo una plena información el consentimiento para someterse a la operación u operaciones es pleno e informado".

En el presente caso, los documentos de información obrantes en la causa son documentos formularios esteriotipados, de mera adhesión y redactados de forma imprecisa, de tal manera que la liposucción o la abdominiplastia igual podría valer para la demandante que para otra persona.

La setencia recoge que en los documentos de consentimiento firmados por la paciente falta información esencial

Destaca también la sentencia que incluso una de las principales complicaciones que ha sufrido la demandante (aparición de granulomas) estaba fuera del consentimiento y no estaba en la hoja que firmó, con lo que no sólo fue incompleto por impersonal sino que fue incompleto por falta de información esencial de una complicación frecuente que, además, fue una de las que sufrió la actora.

Concluye por tanto la sentencia de la Audiencia de Burgos que el consentimiento no fue suficientemente informado y la praxis médica no fue adecuada para el fin perseguido, por lo que procede confirmar la resolución apelada.

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