María Villar Galaz
María Villar, la sobrina de Ángel María Villar asesinada en México tras un secuestro exprés. FACEBOOK

El cadáver de la española María Villar Galaz, sobrina del presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, secuestrada y asesinada en México, no podrá ser repatriado este miércoles a España, por cuestiones procedimentales y burocráticas, según han informado fuentes consulares.

Las fuentes explicaron que "no va a ser hoy porque sus familiares tienen que hacer una serie de formalidades" con las "autoridades aeroportuarias y sanitarias mexicanas para transportar el cadáver".

"No es como comprar un billete para un pasajero. Es más realista pensar en mañana [por este jueves]", argumentaron. Según las fuentes, "aunque la voluntad de los familiares es que sea cuanto antes" la repatriación, por el momento tienen el féretro "en algún lugar transitorio, una capilla o una funeraria".

Después de que el martes tuvieran que reconocer el cuerpo en el Servicio Médico Forense (Semefo) de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM, fiscalía), porque en ese estado aledaño a la capital fue donde se encontró el cadáver, este miércoles pidieron "un poco de recogimiento".

Su deseo es "hacerlo todo en la intimidad familiar", añadieron sobre el proceso de traslado del cuerpo a España.

Una fuente de la PGJEM ha informado este miércoles de que "entre las dos y las tres de la madrugada", representantes del Semefo local "entregaron el cuerpo a la familia", en presencia de personal del Consulado de España en México.

"Se hizo el traslado en un servicio funerario con el que ellos van a repatriar" el cadáver, agregó la fuente, que dijo desconocer en qué vuelo saldría el ataúd.

Lo más probable, según las fuentes consulares, es que la repatriación se realice en un vuelo directo de Ciudad de México a Madrid, un trayecto que solo realizan Iberia y Aeroméxico.

La española, de 39 años, fue hallada sin vida el jueves pasado en un riachuelo, atada de pies y manos, y con una bolsa en la cabeza que le causó la muerte por asfixia, en una comunidad llamada Mirasol, en el municipio de Santiago Tianguistenco, del Estado de México.

Dos días antes había sido secuestrada al salir por la noche de las oficinas de la empresa IBM México, en la que trabajaba como consultora, en la zona de Santa Fe, en el oeste de Ciudad de México y tomar un taxi para regresar a su casa. Vivía en México desde hace tres años.