Un día más en pie gracias a los vecinos de Sampaio
Cientos de vecinos rodearon la casa para impedir su derribo (Laura González).
Manolo Dasilva y Charo Amorín superaron ayer las primeras veinticuatro horas en las que su casa podría haberse convertido en escombro. No fue así. La presión de 300 vecinos impidió que se ejecutara la orden. Sin embargo la pesadilla continúa para la familia de Sampaio que pasa los días en alerta con la única esperanza de que el juez anule la sentencia de demolición. Los afectados piensan incluso presenciarse en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y apelar al «sentido común». Y es que Manolo Dasilva insiste en que «no es justo que existan tantos edificios en Vigo con sentencias de derribo sin ejecutar durante años y vayan a por la nuestra». Agarrados a esta premisa están también los vecinos que después de meses de protestas ayer se levantaron dispuestos a defender la vivienda ante la llegada de la empresa encargada de la demolición que no pudo cumplir su cometido. Los concentrados gritaban «justicia sí, derribo no» al tiempo que impedían el acceso a la casa con vehículos aparcados en las inmediaciones. Ante la barrera de coches y personas la policía local sólo pudo levantar el acta que indicaba la imposibilidad de ejecutar la sentencia.

En cualquier caso ayer junto con el madrugón de los vecinos, llegó también la admisión a trámite del recurso de súplica que, aunque en principio no anula la sentencia de derribo, sí podría dar un respiro mientras el recurso no se resuelve. El Concello por su parte insiste en que no tiene margen de maniobra y que lo único que puede hacer es garantizar el realojo.

La familia de Sampaio ganó ayer un día más pero viven con la incertidumbre de no saber «cuándo volverán con el equipo de demolición». Continúan con sus pertenencias dentro de la casa y sus vecinos están dispuetos a repetir la barrerade ayer.

Un conflicto vecinal de 8 años

Todo empezó en 1999 cuando la familia decidió llevar a cabo unas reformas en su viviendade 45 metros cuadrados y con una hipoteca a 25 años. Una vecina, que comparte con esta finca un lateral sin ventanas de su casa, decidió ir a los tribunales por el alzado del techo. Afectados y vecinos defienden que la obra no quita ni visión ni luz a esta vecina. Los litigios se han ido sucediendo hasta que en 2005 el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia dictó la sentencia de derribo. Ni apelaciones, ni más de 6.000 firmas, ni protestas en la calle han anulado la sentencia. Lo único que se ha conseguido es tiempo y demostración de apoyo vecinal.