Gitanos y payos conviven de espaldas en Pajarillos
Queta y Gedeón trabajaron codo con codo para elaborar las encuestas del estudio.(Pablo Elías)
Un estudio de la Red Pajarillos, a través de encuestas en el barrio, pone de manifiesto que la convivencia entre payos y gitanos se basa, fundamentalmente, en ignorarse mutuamente. «No hay graves conflictos, pero tampoco se puede hablar de aceptación plena», asegura Queta, una de las mediadoras que ha realizado el trabajo de campo.

La solución que proponen es la puesta en marcha de una mesa de mediación que acerque posturas y facilite el que ambas culturas se conozcan mejor, con una herramienta: la información.

Racismo y autoexclusión

Los colegios e institutos son fiel reflejo de que no hay entendimiento. No juegan juntos.

Padres payos y gitanos aceptan parte de la responsabilidad, aunque al mismo tiempo se señalan a la hora de buscar un culpable. «Los payos siguen asociando gitano con droga, cuando es una minoría, y pagan justos por pecadores. De hecho, hay padres que dicen a los niños –que no entienden de razas– ese es gitano, con él no vayas», asegura Gedeón, mediador y gitano. «Sin embargo, a pesar de que los prejuicios existen –añade Queta– el gran cambio tiene que venir desde las propias familias gitanas y desde el mayor fomento de la formación entre sus jóvenes, sean hombres o mujeres. La creencia generalizada que existe es que los gitanos esperan que se lo den todo hecho, sin esfuerzo», asegura.

Recelo del inmigrante

Los gitanos aceptan que la tradición pesa mucho, y que incluso el propio gitano tiene miedo de relacionarse con payos por el qué dirán de los suyos. Creen incluso que los nuevos inmigrantes les están quitando aquellas ayudas que ,hasta ahora, eran para ellos.

El proceso será lento, los gitanos están dispuestos a llamar a la puerta de la integración y piden que se les abra. Los payos, a la luz del estudio, abrirán, pero no sin antes echar un vistazo por la mirilla.

¿Cómo pueden conocerse mejor?

Contacto mutuo: Evitando los guetos y el aislamiento.

Animar a la participación: Involucrar a gitanos en las actividades escolares y dar a conocer modelos de éxito entre ellos. Tener en cuenta sus necesidades, sin que se sientan señalados y no hacer las reuniones, por ejemplo, aburridas, para que asistan.

Evitar estereotipos: Dar imágenes reales de los gitanos evitando las generalizaciones.

Incidir en la educación: Fomentar las actividades extraescolares en los centros.