Se presentó hace meses como una gran arma contra los infractores al volante en la ciudad, pero la realidad es que todavía no ha obtenido resultados por culpa de sus múltiples averías. El coche «ponemultas» que el Ayuntamiento compró en noviembre de 2006 comenzará hoy a funcionar de nuevo, una vez subsanados los problemas técnicos que sufría. Según fuentes policiales, los fallos detectados han sido ya reparados completamente y el vehículo salió ayer del taller. El principal problema ha estado en el ordenador de abordo, que no podía procesar imágenes, se quedaban congeladas, y no detectaba de forma correcta ni las matrículas, ni las marcas, ni los modelos de los vehículos infractores. Los agentes también habían observado que el sistema informático funcionaba de forma muy lenta. Ahora, el coche ya está listo para poner su primera multa.