Se centrará en la formación del conductor. La Audiencia de Valencia ha ratificado la reapertura de la investigación del accidente del metro del 3 de julio de 2006, que segó 43 vidas, pero a la vez ha decidido desestimar las pruebas que pedían los familiares.

En un auto dictado por la jueza que instruye el caso, la magistrada considera «innecesario» practicar las pruebas pedidas por familiares de las 43 víctimas mortales, y que se referían a una posible señalización deficiente que impidiera frenar al conductor, y también en la revisión de piezas del convoy.

Contra esta resolución no cabe recurso, y las diligencias se centrarán en la formación y jornada del maquinista. También descarta el posible desmayo.