Acoso laboral. Yo sufrí mobbing, y no podía creerlo cuando me dijeron que eso era lo que me impedía vivir, dormir, soñar... Pensaba que era culpa mía, que era una inútil y que tenía que dar gracias de que me dejaran trabajar donde estaba, porque, claro, ellos me hacían el favor de ‘dejarme’ trabajar pese a lo mal que lo hacía todo... A pesar de lo que viví, aún me echaba la culpa. Aguanté hasta que un día estallé y no volví. Echando la vista atrás me arrepiento de no haberles denunciado. Mirando hacia delante, me veo en un nuevo trabajo, lejos de aquello, y puedo decir que por fin respiro. Y lo más importante, ahora sé que si me acosaban no era porque no valiese, sino porque valía demasiado. ¡Ánimo a quienes sufren acoso! 2004.

Mileuristas. Lo que más me repatea de todo esto es que para este tipo de cosas se movilizan cuatro gatos, mientras que por otros asuntos menos trascendentes para tu vida y tu día a día se movilizan ciudades enteras. Mucho tenemos que aprender nosotros de las generaciones pasadas y su inconformismo. Atreides.

Entre el inmovilismo de unos y la hipocresía de los medios de comunicación se hace muy difícil movilizarse. No hacen ni una sola reseña sobre las manifestaciones por una vivienda digna, y así mucha gente no se entera, a pesar de que compran los periódicos pensando que así se informarán de las quedadas. Sin embargo, por una cadena de tres e-mails estúpidos para hacer macrobotellones se abren los telediarios y los periódicos dedican varias páginas. Nos tienen tan alienados que la gente, mientras tenga el fútbol, la telebasura y las discusiones entre las «dos Españas», no se da cuenta de hacia dónde nos llevan políticos y empresarios, tan amiguetes ellos. Unpocoharto.