El 25% de lo que reciclamos no sirve
Pepa Rubín, ejemplo del buen reciclado. (Diego Crespo).

Cada asturiano recicla, al año, 5 kilos de envases, 8 de vidrio y 24 de papel. En números globales, por persona reciclamos 15,5 kilos más ahora que hace cinco años, 39 frente a 23,5. Es en Gijón (34,5), seguido de Avilés (33,7) y Oviedo (22) donde más conciencia medioambiental hay, según los datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos (Sadei).

Todo se recicla en Gijón. Llega en las tradicionales bolsas amarillas, verdes y azules a la planta de Cogersa. Pero en ellas no siempre van los residuos adecuados. Los trabajadores se han encontrado consoladores, muñecas hinchables, unas botas de buzo, un hueso de ballena, urnas que en su día guardaron las cenizas de un difunto, móviles, extintores, ordenadores... Y todo dentro de bolsas amarillas, las de envases.

El 25% de lo que metemos en ellas no es reciclable. «Sólo deberían ir los envases que llevan el punto verde» (un círculo con flechas que añade el productor en el envase), explica Santiago García, jefe de recogida selectiva de Cogersa. Lo que se puede reciclar, se recicla. Por ejemplo, un extintor va a la planta de residuos peligrosos y un ordenador a la de chatarra y electrónica. Lo que no, va al vertedero. En el caso del papel y el vidrio, todo, salvo el 1%, se recicla. Tampoco sirven los papeles sucios de grasa, las bandejas de los pasteles o los vasos de cristal .

Limpia antes de tirarlo a la basura

Aunque no es lo corriente, lo apropiado es limpiar los botes de vidrio antes de meterlos en la bolsa verde. Lo sigue a rajatabla Pepa Rubín. «Me parece más higiénico», dice. Recicla desde antes de que en Oviedo estuviera la recogida selectiva puerta a puerta (2003), porque «se ahorra mucho y es lo mejor para el planeta».