¿Por qué me da miedo o evito tener relaciones sexuales?

  • El 5% de las visitas al sexólogo tienen el temor al sexo como nexo común.
  • Se da más entre las mujeres, pero los hombres también lo sufren.
  • La aversión no es una disfunción sexual ni un estado de bajo deseo y puede ser una situación "temporal" o "permanente".
Una pareja manteniendo relaciones sexuales.
Una pareja manteniendo relaciones sexuales.
GTRES

Las relaciones sexuales son una experiencia gratificante para la mayoría de los mortales. O al menos lo eran. La sociedad moderna –con sus nuevas formas de relacionarse– ha trasladado a la cama sus reglas y valores y, en consecuencia, sus miedos, según explican los psicólogos y sexólogos consultados por 20minutos.

Todos coinciden en que la aversión a mantener relaciones sexuales –es decir, el miedo a tener sexo con una pareja estable o esporádica– va a más en el nuevo siglo, ya que antes eran «casos aislados» los que sufrían algún tipo de rechazo, afirman.

Aunque en materia sexológica no hay encuestas fiables, la experiencia profesional a pie de diván permite extrapolar algunas cifras. Según explican desde la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS), alrededor del 5% de los pacientes que acuden al sexólogo lo hacen por una fobia o aversión sexual.

De ellos, los menos son los que tienen fundamentado su miedo en causas objetivas: abusos sexuales previos, malas experiencias o disfunciones sexuales como el vaginismo, que acaban provocando el rechazo. El resto de pacientes que acuden a la consulta han desarrollado una fobia sexual basada en el temor a no estar a la altura en su respuesta.

«El miedo aumenta porque ahora se habla más de sexo y se compara más. Se tienen relaciones más promiscuas y con más parejas sexuales», explica la psicóloga clínica y experta en sexología Carmen Bermejo Romero. «El valor de la competitividad se traslada al terreno sexual», añade.

Una opinión que comparte el también psicólogo y sexólogo Fernando Huerta Moreno. «Hoy por hoy hay que ser un as en todo, incluido en la cama», asegura. «El miedoso sexual es alguien exigente, son personalidades con miedo a no dar la talla y que ven que no tienen entrenamiento en el aspecto sexual», añade. «La gente llega a consulta porque la pareja sabe o quiere más porque ha tenido otras relaciones sexuales en las que ha disfrutado más», cuenta. Ahí empiezan los miedos.

Complejos de todo tipo

¿Esta aversión... la sufren mujeres y hombres por igual? «El miedo se manifiesta más en mujeresque en hombres, pero ellos también lo padecen», apunta Bermejo, que explica que «en ellos se está dando el miedo al compromiso o a las relaciones estables» como desencadenante de la aversión.

En las mujeres –continúa la psicóloga– «el miedo puede ser antes de practicarlo, por temor a la incertidumbre que les crea. Hay también miedo al dolor durante la relación y complejos físicos respecto a su cuerpo ante la desnudez».

«En el miedo social sexual hay complejos de todo tipo. De autoestima, de exceso de exigencia o casos en los que se ha tenido una educación sexual muy restrictiva. O a veces una combinación de todos ellos», confirma Huerta.

El miedo al sexo –que puede desarrollarse en una pareja primeriza o en amantes experimentados que tras años de relación cambian de pareja–, puede ser «permanente» o «temporal», este último en función de circunstancias personales como el estrés, apuntan los expertos. En ambos casos, las fobias pueden tratarse con terapias variadas.

Por otra parte, conviene no confundir la aversión sexual con un estado de bajo deseo sexual o con una disfunción fisiológica a la hora de mantener un contacto  íntimo.

Aversión sexual:Fobia al contacto sexual. Se temen o evitan las relaciones. Algunas de estas personas no son capaces de mantener determinadas actividades sexuales, por ejemplo el sexo oral, mientras que otras manifiestan ansiedad ante cualquier situación asociada al sexo: un beso.

Bajo deseo sexual: Cuando lo que predomina es la falta de interés en las relaciones, estaríamos ante el caso de falta  deseo sexual, pero no de miedo.

Disfunción sexual: Problemas puntuales en la respuesta sexual humana.

 

"En España no ha habido revolución sexual"

Fernando Huerta, director de la Clínica Humane y coaching sexual

¿Qué le falta al español en materia sexual?: Información.

¿Y en qué se falla más?: Ellos y ellas siguen viendo la penetración como el summum de la relación sexual.

¿Persisten los tabúes?: Se tiene miedo a innovar y a disfrutar con soltura de la relación sexual.

¿No se experimenta en la cama?: El sexo oral sigue siendo un tabú y otras prácticas se consideran mucho peores. En España aún no ha habido una revolución sexual.

¿Quién padece más los miedos?: El miedo a la interacción sexual lo tiene más el hombre por no estar a la altura, y la mujer tiene más miedo a la pérdida afectiva. Esto es porque el hombre se atribuye y se le atribuye más responsabilidad en la satisfacción sexual y eso le crea presión. En el caso de la mujer, es porque genera más apego en las relaciones sexuales y por tanto las afectiviza más.

¿Cómo se detecta esta fobia?: Sin darte cuenta vas huyendo de tener una relación de pareja. Hay menos miedos en una relación esporádica que en una estable, donde haya afectividad.

¿Los miedos tienen edad?: Se da más cuando llega la época [edad] de tener pareja, pero también está ocurriendo en gente de más edad, que se divorcia y tiene que empezar de cero.

 

¿Cómo debo actuar?

La psicóloga clínica y sexóloga Carmen Bermejo apunta las pautas para enfrentar una aversión o fobia sexual.

Se debe...

1. Afrontar el miedo no dejándose bloquear por él ni ceder a la angustia.

2. Evitar la ansiedad ante la idea de no tener un adecuado desempeño sexual.

3. Potenciar una buena comunicación con la pareja expresando las emociones correctamente y tomándose la relación sexual con tranquilidad.

4. Buscar apoyo profesional cuando la aversión sexual se cronifica, ya que por lo general la fobia irá a más convirtiéndose en incapacitante.

Hay que huir de...

1. Las informaciones erróneas que circulan por las redes y que refuerzan el desconocimiento sobre la anatomía del propio cuerpo y del de la pareja son perjudiciales.

2. Compararse con otras personas, en especial a nivel de complejos físicos y desempeño sexual, incorpora el temor en la relación sexual.

3. La descoordinación y la falta de compenetración con la pareja, desatendiendo sus necesidades puede precipitar un rechazo.

4. La falta de autoestima favorece la inseguridad.

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