El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero reconoció que las bajas temperaturas registradas durante la madrugada del pasado viernes, día 28 de septiembre, que alcanzaron mínimas de -3 grados centígrados, han afectado de manera irregular al ciclo vegetativo del viñedo y, en consecuencia, a la maduración tanto alcohólica como fenólica de la uva.

En concreto y según precisó el Consejo Regulador en un comunicado, la helada registrada en la madrugada del pasado viernes corresponde al tipo de las de radiación, que se producen generalmente en noches sin viento y cielos despejados y que se caracterizan por la acumulación de masas de aire frío en las cotas más bajas.

Superficie afectada por la helada

Las mismas fuentes recordaron que la caída de temperaturas se produjo de forma generalizada en la zona de producción de la Denominación de Origen aunque tras el análisis de campo realizado por los técnicos del Consejo Regulador se estima que más del 60 por ciento de la superficie de viñedo registrada ha eludido completamente los efectos de la helada, "presentando actualmente un estado óptimo".

Más del 60 % de la superficie de viñedo registrada ha eludido completamente los efectos de la helada

En el resto de la superficie la incidencia puede considerarse muy desigual, "siendo por lo general las cotas más bajas las que se han visto afectadas con un mayor desecamiento de hojas", precisaron las mismas fuentes.

Según auguró el Consejo Regulador, el grado de incidencia sobre la evolución posterior de la uva dependerá en gran medida de la superficie foliar afectada, del estado de maduración en que se encontraban en el momento de la helada y de las condiciones climatológicas venideras.

Ante esta circunstancia y teniendo en cuenta las condiciones climatológicas de las últimas fechas y las previsiones a corto plazo, el Consejo Regulador consideró como más probable que la vendimia no se generalice hasta la segunda quincena del mes de octubre.

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