El Tribunal Supremo ha condenado al Ministerio de Sanidad al pago de una indemnización de 450.759 euros por no practicar una cesárea y atender sólo con una comadrona un parto en el que el bebé venía de cara.

Ello provocó que el bebé naciera con una lesión neurológica cerebral y una minusvalía del 33%.

La sentencia, hecha pública hoy, revoca una resolución de enero de 2003 de la Audiencia Nacional, que rechazó la responsabilidad del Estado por entender que la lesión no tenía relación con la práctica médica realizada.

Ahora se admite el recurso presentado por el padre del pequeño, que fue atendido en el Hospital Río Hortega de Valladolid.

Los magistrados tienen en cuenta un informe de un especialista en Medicina Legal donde se argumenta que en los partos de cara "la mortalidad y la morbilidad fetal hace desechable toda otra conducta que no sea la cesárea abdominal".

Parto sin médicos

Según el experto, "ante la sola posibilidad de presentación de parto de cara, se imponía la necesaria presencia de un médico especialista".

La ausencia de estas prácticas derivó, según el informe, en un "sufrimiento fetal perinatal" que provocó las minusvalías.

De hecho, el servicio de pediatría del hospital que atendió al recién nacido, en un informe de alta que emite cinco días después de su nacimiento, señala: "parto natural, probable presentación de cara".

Así, para el Supremo "resulta evidente que la Administración no ha probado como debía hacerlo que el parto se presentaba con total normalidad, sino que incluso el propio informe del servicio de Pediatría hace mención a un parto de cara".