Scotland Yard se sienta desde este lunes en el banquillo de los acusados por la muerte en el 2005 del joven brasileño Jean Charles de Menezes, tiroteado por policías que lo confundieron con un terrorista.

Los agentes implicados no serán procesados

La Fiscalía del Reino Unido decidió en el 2006 exonerar a los agentes implicados en el suceso y procesar a toda la institución en su conjunto por delitos contra la ley de Seguridad e Higiene en el trabajo.

Según la acusación, el cuerpo de policía violó durante la operación la citada normativa, de 1974, que obliga a las fuerzas del orden a velar por la integridad incluso de quienes no son sus empleados.

El juicio, que se celebra en el tribunal penal de Old Bailey, puede durar unas seis semanas.

Decisión sorprendente

La decisión de la Fiscalía de procesar a Scotland Yard al amparo de esa ley, que normalmente se utiliza para valorar la seguridad en el lugar de trabajo, sorprendió tanto a la Policía (que intentó infructuosamente detener el proceso en su contra) como a la familia de la víctima, que esperaba que se acusara de homicidio a los agentes involucrados.

Los familiares reclamaron una revisión de la decisión de la Fiscalía de no procesar a ninguno de los agentes implicados, que tampoco serán sancionados, pero la Justicia británica rechazó esa petición.

De Menezes, de 27 años y electricista de profesión, fue acribillado a tiros el 22 de julio de 2005 por agentes de la brigada antiterrorista de Scotland Yard en la estación de metro de Stockwell (sur de Londres) tras confundirle, supuestamente, con uno de los autores de los ataques fallidos de la víspera del 7-J.