Conflicto en Birmania
Varios activistas gritan contra la mantanza de monjes y manifestantes en Birmania (Foto: Efe). Everett Kennedy Brown / Efe

Soldados birmanos peinan las calles de los barrios más pobres de Mandalay, la segunda mayor ciudad del país, en busca de ciudadanos a los que ofrece dinero para que participen en un acto público a favor del régimen, informa la radio Mizzima.

Los grupos paramilitares amenazan con penalizar con 10.000 kyat a quienes no acudan a la marcha
Miembros de grupos paramilitares progubernamentales como la
Asociación para el Desarrollo y la Solidaridad de la Unión ofrecen a los residentes 3.000 kyat (unos 2,20 dólares) si participan en la manifestación, que presumiblemente se celebrará estos días y que pretende contrarrestar las protestas contra la Junta Militar que lideran los monjes budistas.

Sin embargo, estos grupos amenazan a quienes se niegan a acudir al acto y les advierten que tendrán que pagar 10.000 kyat (unos 7,33 dólares) si no quieren tener "problemas" con estas organizaciones, que cuentan con el respaldo total de las fuerzas de seguridad.

"Las autoridades les utilizarán para sofocar cualquier tipo de protesta" sin que la Junta Militar asuma directamente la responsabilidad por la represión, precisó a la emisora un residente de Mandalay.

Oficialmente, la concentración ha sido convocada en apoyo de la llamada Convención Nacional, órgano encargado de redactar la futura constitución del país sin contar con la oposición democrática.

Mandalay amaneció este lunes en medio de fuertes medidas de seguridad para impedir nuevas manifestaciones, con monasterios clausurados y vigilados por decenas de soldados, y cientos de tropas adicionales desplegadas por todas las calles.

En las últimas horas se informó de la desaparición de tres periodistas .

El conflicto ha dejado un saldo de 16 muertos hasta ahora, entre ellos un reportero gráfico japonés .

Reunión con la ONU

Por su parte, el jefe de la Junta Militar birmana, el general Than Shwe, ha aceptado reunirse este martes con el enviado especial de la ONU para Birmania, Ibrahim Gambari.

Gambari llegó a Birmania el sábado pasado con la misión de lograr que el régimen militar acabe con la brutal represión de las protestas populares y no ha podido desde entonces hablar con Shwe.