‘Parkour’: una vida a saltos
Los Grasshoppers entrenan sus saltos y volteretas, como cada tarde, en el Parque de Delicias.(Fabián Simón)
«Cada vez que consigo hacer   un salto nuevo me siento pleno. No hay nada en el mundo que supere esa satisfacción. Es casi místico». Así define Alí la esencia del parkour, una disciplina que consiste en desplazarse por el medio urbano sorteando los obstáculos que se presentan durante el recorrido mediante saltos, acrobacias o volteretas.

Junto con Alí entrenan a diario en el Parque de Delicias  Dani, Aitor, Adrián y Puma.   Son cinco amigos, de entre 14 y 18 años, que forman el grupo de los Grasshoppers (saltamontes). Ellos fueron los pioneros del Parkour en Zaragoza, hace más de dos años, y sirvieron de modelo a los casi 20 grupos que se han formado desde entonces.

Todos ellos proceden de diferentes entornos y barrios, pero tienen algo en común: su  pasión por superar las limitaciones físicas . «Esto es mucho más que deporte. Es una filosofía de vida que nos empuja a mejorar cada día y a abandonar  los miedos», explica Dani, comparando el espíritu del parkour al del kung-fu.

«Lo fundamental es concentrarse antes de cada salto y visualizarse uno mismo en el aire», afirma. Y es que un buen traceur (la persona que hace parkour) sólo se arriesga lo necesario y nunca inicia una acrobacia si cree que no la va a poder ejecutar.

Además, jamás molestan a la gente ni destrozan el entorno durante sus desplazamientos.

«Muchos creen que somos vándalos porque saltamos y no entienden que amamos la ciudad y los parques tanto o más que los demás porque es nuestro escenario y vivimos de él», explica Puma.

Una disciplina con origen militar

El parkour, o arte del desplazamiento, nació en Francia basándose en la disciplina del Ejército consistente en superar los obstáculos naturales usando sólo el cuerpo. Su idea fundamental es la de la autosuperación  diaria. Esta particular disciplina radica en su sencillez: sólo es necesario ropa cómoda, y calzado flexible con buena amortiguación. La edad ideal para comenzar es a partir de los 12 años, cuando ya se tiene fuerza suficiente.

Los protagonistas

Adrián Citoler, 17 años.

«Hago parkour en cada cosa cotidiana». Comenzó haciendo break dance y de ahí pasó al parkour cuando conoció a los Grasshoppers, hace un año. Cuando va a trabajar lo hace dando saltos sorteando los obstáculos de la calle.

Aitor Esteban, 17 años.

«Conocí el parkour por Internet y sentí que estaba hecho para mí». Cursa un módulo de Educación Física y quiere estudiar INEF. Procede de una familia de deportistas y ha hecho ejercicio desde niño, como su hermano Daniel.

José Ramón Fernández (Puma), 16 años.

«Hay que aprender a hacer parkour al aire libre y sin colchonetas». Estudia 4º de la ESO y es un profesional del judo. Considera que el parkour debe hacerse en un entorno natural para poder sentirlo de verdad.

Alí Bilal, 18 años.

«Desde que vi la película de Spiderman deseé ser como él». Alí vino hace cuatro años de Pakistán. Allí ya daba volteretas y trepaba sin saber que eso era parkour. En su país, su tío y su primo fueron campeones de kárate y judo.

Daniel Esteban, 14 años.

«Entreno de cuatro a cinco horas diarias». Estudia 3º de la ESO y quiere ser informático o biólogo. Le encanta el deporte y ha hecho gimnasia deportiva, capoeira, kárate, kung-fu, break dance y patinaje, pero prefiere el parkour.