bicis
Teresa Cuadrado la utiliza a diario y ha abandonado el coche 20 minutos

Cada vez nos estamos acostumbrando más a ver las bicis naranjas y azules paseando por las calles de la ciudad.

Los números lo demuestran, cada día 200 vallisoletanos utilizan el nuevo servicio de alquiler gratuito del Ayuntamiento.

Desde que se puso en marcha, el pasado 21 de septiembre, unas 3.000 personas se han dado de alta. Este éxito está provocado por la novedad y el buen tiempo que nos ha acompañado y la demanda bajará, probablemente, según vaya llegando el invierno.

Así lo aseguran desde la organización, quienes reconocen que está claro que la acogida ha sido «muy buena» y están muy contentos.

Robos

A pesar de todo, siempre hay partes negativas. La pasada semana había 31 bicis inutilizadas porque les faltaban timbres o la pata de cabra para sujetarla, elementos que algunos, aprovechando que nadie les controlaba, se han llevado.

Además, también desaparecen las bicicletas enteras. El jueves de la semana pasada robaron, o no devolvieron, seis de Huerta del Rey y el viernes, tres de Parquesol. Buena parte de ellas ya han sido recuperadas por la Policía Municipal.

Estas circunstancias y los pequeños desperfectos que tienen algunas provocan que, en ocasiones, los usuarios vayan a coger uno de estos medios de transporte y no puedan hacerlo aunque haya alguno en el punto de préstamo.

No te olvides del candado

Los usuarios de las bicicletas gratuitas no deben olvidarse de llevar consigo el candado, porque cuando la devuelvan deben dejarla con él puesto en el nuevo punto de alquiler.

Además, sirve para asegurarla cuando la dejan aparcada en la calle mientras la usan. Aunque es grande, se puede llevar en la cesta.

Comodidad y salud

Teresa Cuadrado. Usuaria de bicicleta.

«Está muy bien, aunque habría que mejorarlo»

La bici que lleva no tiene timbre ni pata de cabra, pero está muy contenta con el servicio. «Desde el pasado día 21 la he cogido casi a diario», reconoce.

En su opinión, es una buena iniciativa, aunque «debería haber más unidades, más conciencia ciudadana y permitir que los préstamos del centro estén abiertos al mediodía para poder ir a la periferia».

Vive en Parquesol y ha abandonado el coche por este nuevo medio de transporte. «Lo malo de la bici es tener que guardarla, subirla a casa... y con esto ya te ahorras todas esas incomodidades».