El Toro de la Vega cambia de nombre, pero no de final: 'Pelado' ha sido sacrificado

El Toro de la Peña, de nombre Pelado, yace muerto después de haber sido sacrificado tras finalizar el festejo en la ciudad de Tordesillas (Valladolid).
El Toro de la Peña, de nombre Pelado, yace muerto después de haber sido sacrificado tras finalizar el festejo en la ciudad de Tordesillas (Valladolid).
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Este martes se ha celebrado el Toro de la Peña, la fiesta que sustituye al Toro de la Vega en la villa de Tordesillas después de que la Junta de Castilla y León prohibió la muerte de astados en público durante las fiestas populares. Es el primero sin lidia ni muerte después de casi 500 años.El festejo ha terminado sin más incidentes. Los animalistas han salido de Tordesillas escoltados por la Guardia Civil, mientras que el toro, de nombre Pelado, ha sido sacrificado en un campo a las afueras de la localidad.

Este martes se celebra el Toro de la Peña, la fiesta que sustituye al Toro de la Vega en la villa de Tordesillas después de que la Junta de Castilla y Leónprohibió la muerte de astados en público durante las fiestas populares. Es el primero sin lidia ni muerte después de casi 500 años.

Miles de personas han presenciado este espectáculo, un sucedáneo del Toro de la Vega, al que ha precedido una multitudinaria manifestación para reivindicar el torneo en su formato clásico después del reciente decreto, por parte del Gobierno de Castilla y León, que prohíbe la muerte en público de animales de festejos populares y tradicionales.

Lanzas simuladas, pancartas, proclamas contra el decreto han adornado balcones y portado numerosos aficionados y vecinos de la villa antes de la suelta del Toro de la Peña, un ejemplar de 670 kilos, cinco años y medio de edad, con el hierro de Jaralta y que lucía unas defensas de impresionante arboladura.

Una hora de recorrido

El recorrido ha durado cerca de una hora y ha sido el mismo que en años anteriores: desde las inmediaciones de la Plaza Mayor hasta el puente y a continuación al campo, donde ha sido recortado por mozos y protagonizado escenas de riesgo entre los centenares de corredores reunidos en esta zona. Este año, ha diferencia de los anteriores, no se ha producido el torneo como tal, es decir, no se ha lanceado al toro.

El Toro de la Peña ha concluido con su encierro en los corrales del Prado del Zapardiel, en medio de un impresionante aguacero, al principio, y de una persistente lluvia que ha deslucido el encierro, en el que han participado unos doscientos jinetes, y favorecido la defensa de un animal que ha acusado una evidente mansedumbre.

Un hombre portaba una lanza

Un hombre ha sido retenido e identificado por varios agentes de la Guardia Civil al portar una lanza, que están ahora ya están prohibidas. Le han pedido en varias ocasiones que la soltara. También ha habido un revuelo al comprobar los animalistas que una persona portaba garrochas (no lanzas) con puntas en los extremos. Estos han sido uno de los escasos incidentes junto al registrado dos horas antes del encierro cuando partidarios y detractores del festejo han intercambiado insultos y se han agredido mutuamente.Tanto antes de la celebración del Toro de la Peña como durante esta, la Guardia Civil ha vigilado a los animalistas congregados en la localidad.

En la refriega entre animalistas y vecinos de la localidad, donde medió el coronel Juan Miguel Recio, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Valladolid, resultó zarandeado el subdelegado del Gobierno, Luis Antonio Gómez.

La lectura de un manifiesto, minutos antes del espectáculo, coronó la masiva manifestación en favor del torneo tradicional, convocada por una plataforma ciudadana y el Patronato del Toro de la Vega.

La plataforma ha cargado contra la Junta de Castilla y León como responsable de un decreto de prohibición elaborado sin previa consulta ni información con los principales afectados.

"No nos han defendido, ni siquiera nos han preguntado" al redactar y aprobar una norma que, al margen del Toro de la Vega, "abre la puerta a la prohibición de todo tipo de festejos", incluidas las corridas de toros, han criticado.

No ha habido heridos por asta de toro ni tampoco cogidas en una jornada que ha registrado un descenso notable de visitantes y se ha caracterizado por el respeto a la norma que prohíbe la muerte en público del animal.

El festejo ha terminado sin más incidentes. Los animalistas han salido de Tordesillas escoltados por la Guardia Civil, mientras que el toro, de nombre Pelado, ha sido sacrificado en un campo a las afueras de la localidad.

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