De los 1.200 semáforos que hay en Alicante, sólo 200 están adaptados para ciegos.

Los hay que suenan de forma continuada cuando se pone en verde y otros en los que es el mismo invidente, cuando se acerca al paso de cebra, quien tiene que activar el semáforo con un mando.

Aunque en realidad, lo que dificulta cada día la movilidad de estas personas es la falta de concienciación de los ciudadanos, tal y como han señalado la responsable de Servicios Sociales de la ONCE, Isabel Mas, y la técnico en rehabilitación, Paloma Fernández. Vehículos mal aparcados (en pasos de peatones, sobre todo), motocicletas en la acera o la falta o nula señalización en algunas obras se convierten cada día en una trampa mortal para aquellos que tienen dificultades de visión.

La ONCE se queja del diseño de algunas aceras que les despistan por una mala orientación. Las baldosas deben estar colocadas de forma que ellos ‘lean’ la dirección, algo que hasta ahora no se había tenido en cuenta.

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Hacerlo sonar a distancia

La persona ciega dispone de un mando de pequeñas dimensiones que tiene dos botones: el de la izquierda sirve para comprobar si la pila funciona mientras que el de la derecha es el que hay que pulsar para activar el semáforo. Emite unos pitidos agudos que chivan al invidente cuándo está en verde y puede pasar. No es bueno, según la ONCE, que pongan demasiados semáforos adaptados porque si suenan varios despistan al invidente, como ocurre en una travesía de Ibi.