Escondidos hasta en el motor
Un inmigrante escondido en el motor. (Guardia Civil)

Cada día, una media de 15 inmigrantes intentan pasar por Ceuta y Algeciras ocultos en los huecos más inverosímiles de los vehículos. Dentro de las maletas, en el interior de los asientos de un coche, entremezclados con las piezas del motor u ocultos en los salpicaderos. La picaresca y la imaginación no tiene límites para los inmigrantes que quieren entrar ilegalmente en España.

Tanto la Policía Nacional, que controla la frontera del puerto de Algeciras (Cádiz), como la Guardia Civil, que vigila la frontera del Tarajal, que separa Ceuta de Marruecos, cifran en unos 15 los sin papeles que cada día intentar burlar las inspecciones en estos dos puestos fronterizos, la puerta sur de Europa.

«Intentan entrar a la desesperada y lo hacen cada vez con mayor especialización.  Hemos encontrado inmigrantes escondidos debajo de las sillas de minusválidos, tapados con la chilaba del que está sentado», explica un portavoz de la Guardia Civil a 20 minutos. «En Algeciras aprovechan para ocultarse en los ejes de los camiones o en las cajas de los portapalés», señalan fuentes policiales.

Viajes mortales

La pericia acaba algunas veces trágicamente. Por poner dos ejemplos, el 25 de agosto la Policía portuaria de Algeciras encontró en el maletero de un coche el cadáver de un marroquí: se había quedado sin oxígeno. El coche lo conducía su hermano.

En septiembre, otro marroquí murió, atropellado en Algeciras, al caerse de los bajos de un camión en el que había cruzado escondido el Estrecho. «El perfil de los inmigrantes que intentan cruzar es el de jóvenes magrebíes entre 18 y 25 años», explica un veterano policía. «Inspeccionamos decenas de coches cada día, pero cuando hay aglomeraciones es imposible controlar todos. La plantilla se refuerza en verano, ya que se producen muchos intentos en los meses de julio, agosto y septiembre, aprovechando la operación paso del estrecho», afirman en la Benemérita.