Un barrio entero se muda hoy por el ruido de Barajas
Vecinos del barrio, bajo uno de los muchos aviones que sobrevuelan diariamente sus casas. (Jorge París)

Desde que abrieron la terminal 4 de Barajas, en febrero de 2006, los 250 vecinos de Las Castellanas han tenido que aprender a convivir con el olor a queroseno y el infernal ruido de los motores de los Jumbos. Hasta hoy, cuando comienzan una macromudanza que cambiará por completo sus vidas.

Los residentes de este barrio de San Fernando de Henares, muy cercano a Barajas, por fin van a ser trasladados al centro de la localidad, gracias a un acuerdo entre Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) y el Ayuntamiento, en el que los primeros pondrán el dinero y los segundos, el suelo.

«Había noches en que pasaban cada cinco minutos. A veces nos temblaban los muebles», afirma Carlos Bouzón, presidente de la comunidad de vecinos. Según Aena, tenían que soportar ruidos de hasta 100 decibelios, cuando el límite establecido por las autoridades sanitarias es de 65.

A los vecinos de Belvis del Jarama, una localidad ubicada a cuatro kilómetros de la terminal 4, también se les propuso el traslado, pero pocos lo aceptaron porque les ofrecían menos dinero de lo que valían sus casas. Ellos solicitan la insonorización de sus hogares y el cierre nocturno del aeropuerto.

Tres Cantos instala un sonómetro

Vecinos de Tres Cantos han instalado un sonómetro en el municipio para demostrar que hasta 300 aviones sobrevuelan a diario sus viviendas en ruta hacia y desde el aeródromo de Barajas. Los afectados decidieron colocar esta terminal para medir el ruido después de que Aena rechazase instalarla. El ente público alegó que Tres Cantos no se encuentra «dentro de la huella de afección acústica» ni próximo a ella.