Votos resignados a 8.700 km de Ecuador
Una mesa electoral en el Palacio de Vistalegre. (Jorge París)

Un total de 33.340 ecuatorianos residentes en Madrid (y 92.315 en España) estaban convocados ayer a las urnas. A 8.700 kilómetros de Ecuador, elegían a las 130 personas que formarán la Asamblea Constituyente, encargada de redactar una nueva Constitución.
Pero la falta de ilusión por la cita y la resignación por la situación que atraviesa su país recorrían las mesas electorales en el Palacio de Vistalegre: la Embajada de Ecuador estimaba que sólo acudiría a votar un 35% de los convocados. «Hemos perdido la ilusión, el país va de mal en peor. Nada cambiará porque votemos», lamentó Germán Remache, mientras su mujer, Cecibel, asentía resignada.

A esta impotencia se unía la falta de información sobre el proceso. «No saben a quién se vota ni cómo se hace», denunció Teresa Sigcho, presidenta de una de las mesas. «Está muy mal organizado: llegas y pierdes el tiempo», criticó Leonardo Murillo después de votar junto a su familia.

Oficialmente, los ecuatorianos en el exterior no están obligados a votar, pero la realidad, según dicen, es otra: «Cuando votas te dan un papel que luego te piden para hacer cualquier trámite de documentos; si no lo tienes te ponen una multa de 30 dólares», según protestó Cecibel Ullauri y corroboraron todos los votantes en Vistalegre.

A pesar de estas denuncias, Gustavo Mateus, cónsul de Ecuador en Madrid, sostenía que el voto es opcional: «Han tomado la decisión de votar y por eso vienen».

El bajo ánimo que mostraban ayer sólo se rompía cuando recordaban con nostalgia su país. «Nunca dejamos de estar con la cabeza allí», sonrió Fernando Quinga.