Cristina y Carmen
Cristina y Carmen

Cristina Parrondo tiene 13 años y estudia segundo de la ESO. Su madre es Carmen García, de 48 años y contable. Viven en Rivas-Vaciamadrid.

Cristina habla de Carmen

Es divertida, pero cabezota. Es difícil que me diga que sí si antes ha dicho no.

Me gustan sus besos de buenas noches, pero ya no viene a la cama y voy yo a su sillón.

Vamos a una boda, ella quiere que lleve vestido. Yo quiero ir con pantalones, y dice que no. Quiero hacerme un piercing, y no me deja. Al final me va a hacer el vestido.

Le salen muy bien las croquetas de gambas y el bacalao rebozado.

Le gusta toda la música menos la mía: el bakalao. Dice que es ruido.

Le pone pegas a mis escotes.

Carmen habla de Cristina

Confía en sí misma. Es alegre, pero rebelde; quiere la libertad de alguien de 18.

Es cariñosa, aunque ahora quizá menos porque parece que las madres tenemos que alejarnos.

Dice que un vestido no es su estilo, pero es sólo para la boda. Ese día hay que ir más especial. Este año me ha pedido mechas, un piercing... cosas de mayores.

Cuando no tiene que estudiar, está chateando con sus amigos.

Es buenísima, pero me ha pillado por sorpresa su adolescencia.

No soporta que le lleve la contraria.

Aunque se quieren con locura, discuten a menudo. Carmen se preocupa por las notas de su hija: «En cuanto entró en el instituto empezó con el chateo, con los chicos, a pintarse los ojos, a dejarse el ombligo al aire... Suspendió cuatro y aprobó en septiembre, pero ha dado un bajón tremendo».