La herencia de Bango permitirá a la Cocina Económica mantener la residencia con recursos propios dos años

  • GIJÓN, 29 (EUROPA PRESS)
Luis Torres, presidente de la cocina económica de Gijón
Luis Torres, presidente de la cocina económica de Gijón
EUROPA PRESS

El presidente de la Cocina Económica -Asociación Gijonesa de la Caridad-, Luis Torres, ha augurado este lunes que la herencia del benefactor Luis Bango les permitirá mantener económicamente la residencia de la Tercera Edad 'La Golondrina', para personas mayores sin recursos, durante al menos dos años.

Así lo ha indicado a los medios de comunicación antes de la inauguración de la residencia, ubicada en la parroquia gijonesa de Somió, y que ha sido bendecida por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. Al acto han acudido numerosos representantes de la vida política y social.

Torres, asimismo, ha explicado que aún no pierden la esperanza de recuperar 14 millones de la herencia que aún siguen en Suiza, siete años después del fallecimiento de Bango. Además, no ha querido saber nada de solicitar subvenciones públicas para ayudar a sufragar los gastos. "Ni ha pedido ni pedirá de momento", ha asegurado, para después incidir en que las subvenciones "no resuelven las cosas".

En cuanto a la residencia, ha apuntado que tiene 62 plazas. De estas, cuatro son apartamentos y el resto dobles o sencillas. Asimismo, la selección dará comienzo este martes, coordinada por la trabajadora social y el director de residencia, pero con la colaboración de la Red de Inclusión Activa de Gijón, a la que pertenecen once entidades, entre ellas la propia Cocina Económica. "Todos ellos van a poner su granito arena", ha destacado.

En cuanto a los usuarios, ha indicado que deben tener al menos 60 años, no tener dinero y que no encuentren "dónde meterse". Torres ha añadido que hay mucha gente que ha solicitado plaza ya. "Iremos poquito a poco llenando esta casa", ha apuntado, de la que ha explicado que cuenta con una plantilla de 12 personas. Y aunque ahora los usuarios deberán valerse por sí mismos, ha avanzado que se variará el criterio con el tiempo. Los usuarios, asimismo, pagarán lo que puedan, pero teniendo siempre presente que "son personas que no tienen absolutamente nada".

"Parece que he adelgazado, como si hubiera estado de régimen", ha bromeado con el hecho de que hayan tenido que pasar siete años desde que Bango les dejó la herencia con la condición de construir la residencia para personas mayores, un tiempo en el que han tenido que batallar con los bancos suizos para poder cobrarlo y con la burocracia y los cambios legislativos.

En cuanto algunos condicionantes del legado de Bango, como que los residentes no tuvieran motivaciones de alcohol ni drogas, ha indicado que se regirán por la Legislación. "No podemos echar a nadie", ha afirmado.

También ha señalado que si bien inicialmente la residencia se pensó para 180 plazas, el recorte en la herencia hizo que se redujeran las dimensiones. No obstante, tienen capacidad para ampliar en dos plantas el edificio en un futuro. Construir la residencia costó casi ocho millones de euros, de los que la adquisición del terreno ya fueron 2,3 millones.

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