Muestra de Cine de Ascaso
Una de las fotografías que visten las calles del pueblo de Ascaso durante su Muestra de Cine más pequeña del mundo. facebook.com/MuestraCineAscaso

La pequeña aldea de Ascaso, un núcleo ubicado en el Pirineo de Huesca con tan sólo siete habitantes empadronados y seis casas que todavía carecen de suministro eléctrico, inaugura este martes la quinta edición de la que llaman con orgullo sus promotores la Muestra de Cine más pequeña del Mundo.

Una muestra para la que ya está todo preparado y que este año quiere rendir un especial homenaje al cincuenta aniversario del estreno de La caza, del realizador aragonés Carlos Saura, con la proyección de su película en la peculiar sala de cine habilitada bajo las estrellas del Pirineo.

El equipo de voluntarios, indispensable para un festival con escasos recursos, ya han adecentado la calle Única del pueblo por la que llegarán invitados y espectadores hasta la era donde se ubica la borda rehabilitada junto a la que se habilitará la sala única de proyecciones, con un aforo limitado de 170 localidades.

Según explica Íñigo Tobes, miembro de la organización, la muestra cuenta este año con un presupuesto de 9.000 euros, dos mil aportados por la Diputación de Huesca, pero sobre todo con el trabajo de una veintena de voluntarios que trabajan de forma desinteresada por mantener vivo el festival.

'Crowdfunding' e ilusión

Todo empezó unos años atrás, como si de una broma se tratase, en una fría noche de invierno que reunió alrededor del fuego de una chimenea a un grupo de amigos y vecinos de Ascaso.

Esta estrategia comercial dejó un poso que ha superado las expectativas iniciales de los organizadores y que ha hecho de la cita una referencia para el "pequeño" cine independiente y un grito reivindicativo para reclamar atención respecto a las carencias de servicios en el pueblo.

En los años sesenta, Ascaso llegó a tener medio centenar de habitantes, pero la construcción de embalses y la falta de medios para vivir provocaron un éxodo hacia las grandes urbes que casi vació el pueblo. Ahora son siete habitantes y un puñado de amigos que deben circular tres kilómetros por una pista sin asfaltar para llegar a Ascaso, pero el ansia de supervivencia y de reivindicar servicios no ha desfallecido.

Hace un par de años, una operación de crowfunding consiguió reunir 5.000 euros de sesenta patrocinadores para la rehabilitación de la borda junto a la que se proyectan las películas que dan vida al festival.

Lo último de Marc Recha y Jonás Trueba

Para la actual edición se han programado largometrajes como Rams, cinta islandesa que ganó la Espiga de Oro en Valladolid; Demain, un documental que habla de alternativas a la explotación que ganó un premio César en Francia; y O menino e o mundo, una película de animación brasileña que fue nominada a los Óscar.

Además del homenaje a La caza medio siglo después de su estreno, el festival proyectará los dos últimos trabajos de dos directores de prestigio en el circuito independiente, Marc Recha y Jonás Trueba.

Todas las producciones programadas, asegura Tobes, tienen una vertiente social y reivindicativa con el que la muestra quiere a su vez defender la subsistencia del pueblo y la llegada de servicios imprescindibles como la luz eléctrica.

La ilusión de los voluntarios ha permitido que los viejos huertos de Ascaso estén desbrozados para convertirse en un improvisado hotel de campaña que dispone de camerinos para los invitados, y que la blanca pantalla que acoge las proyecciones bajo las estrellas esté ya preparada para abrirse al mundo de los sueños.