Los kobos Chanel y Jaiv en Bioparc
Los kobos Chanel y Jaiv en Bioparc BIOPARC

Según ha explicado el Bioparc en un comunicado, los dos nuevos

son una hembra de 2009, Chanel, y su joven hijo nacido en 2015, Jaiv. Vienen para acompañar a Nico, el macho adulto que reside en el zoo valenciano. Los nuevos kobos llegaron hace unos meses y, tras la aclimatación, se han incorporado estos días al recinto multiespecie que recrea las verdes praderas de la sabana africana.

El macho joven, en el caso de esta especie, no supone un problema ya que los kobos no son territoriales y es frecuente verlos en la naturaleza en una misma manada. Se distinguen por sus cuernos, que pueden llegar a medir un metro de longitud, mientras que las hembras carecen de ellos.

Así, el kobo o antílope acuático oriental tiene un cuerpo y cuello largos y la patas cortas, aunque es un gran corredor. Son de color marrón grisáceo y con la edad su pelaje oscurece, al contrario de lo que ocurre en los humanos donde las blancas canas muestran el paso de los años.

Se caracterizan por un anillo blanco en la parte posterior de sus cuartos traseros y poseen unas glándulas que producen una secreción impermeabilizante de fuerte olor muy similar al almizcle. Este aroma impregna su carne en los individuos más viejos, lo que les hace ser poco apetecibles para sus depredadores como leones, hienas y leopardos. Además, su carne no es comestible para los humanos.

Este animal es un antílope muy dependiente del agua y ante los peligros se refugia en ella. Su alimentación es de gran variedad de herbáceas, su vida media es de 18 años y se reproducen una vez al año con partos de una sola cría. El kobo habita zonas de sabana verde próximas a fuentes de agua y su población se distribuye desde Somalia y Kenia en el norte, hasta Sudáfrica en el sur, pasando por Tanzania, Zambia, Zimbabue, Mozambique y Botsuana.

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