Obama y sus hijas
Barack Obama con sus dos hijas, Sasha y Malia. ARCHIVO

Bajo el título "Así es un feminista", el presidente de EE UU, Barack Obama, ha publicado un artículo en la revista Glamour en el que se define abiertamente como "feminista" y describe el feminismo del siglo XXI como la defensa de la idea de que "cuando todos y todas somos iguales, todos somos más libres".

El la misiva, publicada el día del cumpleaños del mandatario, Obama considera imprescindible que los hombres se impliquen en "luchar contra el sexismo" y fomentar las relaciones interpersonales igualitarias. El propio presidente reconoce además que no le queda otra que ser un padre "feminista", aleando a que sus dos hijas, Sasha y Malia, esperan ya que todos los hombres lo sean.

Barack Obama considera que se han producido importantes progresos en los últimos años en la materia y que ser mujer hoy es "significativamente mejor" para sus hijas de lo que lo fue para sus abuelas. "Y no lo digo solo como presidente, sino como feminista", recalca.

A su juicio, la sociedad ha pasado de tener "un mercado laboral que básicamente limitaba a las mujeres a un puñado de puestos de trabajo a menudo mal pagados a un momento en el que las mujeres no solo constituyen aproximadamente la mitad de la fuerza laboral, sino que también son líderes en todos los sectores, desde los deportes, al espacio, de Hollywood al Tribunal Supremo".

Entre otros avances, Obama afirma haber sido "testigo" de cómo las mujeres han ganado libertad a la hora de tomar sus  propias decisiones sobre sus vidas y sus cuerpos. "Atrás han quedado los día en que se necesitaba un marido para obtener la tarjeta de crédito", escribe. Por ello pide no restar importancia a los avances, aunque todavía quede "una gran cantidad de trabajo" por hacer "para mejorar las perspectivas de las mujeres y las niñas aquí y en todo el mundo".

Aunque dice trabajar a favor de la igualdad salarial yo la defensa de los derechos reproductivos, a su juicio el cambio principal no provendrá de leys sino que deberá ser interno. "El cambio más importante y puede que el más difícil es que seamos nosotros los que cambiemos", sugiere Obama.

El presidente cree que todavía quedan por romper muchos estereotipos machistas. Reconoce haber invertido mucho tiempo tratando de averiguar qué tipo de hombre quería ser, después de absorber todo tipo de mensajes de la sociedad sobre la masculinidad tras los que llegó a pensar que había "una manera correcta y otra incorrecta de ser hombre". Sin embargo, en él se habría producido cierto cambio, cuando percibió que ser "un tipo duro y guay" quizás no fuera lo suyo.

Obama considera que que hay que "dejar de educar a nuestras hijas para ser comedidas y a nuestros hijos para ser asertivos, que critica a las mujeres que protestan ya los chicos que lloran. Tenemos que cambiar esa costumbre de educar a los niños a sentirse amenazados por el éxito de las mujeres".

Insiste Obama en que otro cambio imprescindible es "dejar de permitir una cultura de acoso rutinario a las mujeres, ya sea cuando caminan por una calle, como cuando se conectan a Internet".

También ve necesario que no se felicite a los hombres que cambian un pañal, que no se estigmatice a los padres a tiempo completo y que deje de penalizarse a las madres trabajadoras. Así mismo, ve necesario que deje de valorarse "la ambición y la competitividad" solamente si las practican los hombres, mientras que si son las mujeres se las califica de "mandonas" o "coléricas".

El presidente de EE UU finaliza su artículo recordando que es una "responsabilidad" imprescindible de los hombres luchar contra el sexismo y trabajar por establecer relaciones igualitarias. Para él, el "feminismo del siglo XXI" defiende la idea de que "cuando todos somos iguales, todos somos más libres".