Niño zombie
Uno de los maniquíes de la exposición sobre Guillermo del Toro Guillermo del Toro: At Home with Monsters, Los Angeles County Museum of Art, August 1–November 27, 2016- Photo © Joshua White / JWPictures.com

A los 51 años y con una decena de películas dirigidas, el mexicano Guillermo del Toro (Guadalajara-Jalisco, 1964) ya tiene suficiente tirón comercial y, según parece, mensaje artístico propio como para ocupar buena parte de la superficie de un museo público. Quinientas piezas y elementos usados por el cineasta para crear el mundo gótico, recargado, aberrante y horripilante en el que se desarrollan sus largometrajes están expuestos en At Home With Monsters (En casa con monstruos), una muestra del californiano Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA en sus siglas inglesas).

"Se trata de una selección del gran amor que se requiere para crear, sustentar y amar a los monstruos de nuestras vidas", resume Del Toro al hablar de la exposición, que congrega más de medio millar de elementos que aparecen, inspiran o están relacionados con sus películas. Hasta el 27 de noviembre, los visitantes podrán participar en una experiencia inmersiva y entrar en un espacio diseñado por el cineasta, tan barroco como los decorados de sus filmes y poblado por material visual —grabados, cuadros, dibujos, clips de vídeo...—, figurines de vestuario, maquetas de decorados, apuntes de cuadernos personales, esculturas, caretas, libros...

'Conmovido, inspirado y consolado'

La exposición "representa a un pequeño fragmento de las cosas que me han conmovido, inspirado y consolado en el transcurso de mi vida", añade el autor de El laberinto del fauno (2006) —que obtuvo seis nominaciones al Oscar—, Hellboy (2004) o la serie televisiva The Strain (2009), construidas, como es norma en el cineasta, mediante el pastiche entre el terror realista, los sueños, la estética gótica-victoriana, el mundo interior de la infancia y las referencias a elementos de la cultura popular como los cómics y la fantaciencia gore.

Para Del Toro no hay duda a la hora de elegir: "Adoro a los monstruos. Realmente es a los humanos a quienes encuentro repulsivos. Por eso, trato con esta exposición de mostrar el horror y la belleza de los monstruos. Considero que hay arte en el terror y terror en el arte". La muestra parece una inteligente jugada de mercadotecnia —ya ha sido comprada por otros dos museos de los EE UU y Canadá—.

'Invitación a lo desconocido'

El autor añade, con una reflexión sobre la cultura racial, que se trata de "una invitación a lo desconocido de mi mente y al amor por las imágenes. Como mexicano, me siento orgulloso y feliz. Esto es una sola muestra de lo rica y diversa que es nuestra comunidad en los EE UU. Es muy importante para mí decir esto. Hoy en día, los monstruos reales llevan trajes".

Del Toro ha traído de su hogar, la 'Casa Desolada', obras de Giger y Gorey El mexicano —también un muy activo empresario de la producción de cine, con 38 películas financiadas— ha querido componer en las salas de At Home With Monsters un "diccionario de artistas" de lo fantástico, con obras de grandes de la ilustración como H.R. Giger o Edward Gorey, maestros del escalofrío y el morbo. En la exposición comparte con el público obras y elementos originales que guarda en su residencia de Los Ángeles, a la que puso el nombre de Bleak House (Casa Desolada).

'Desdibujar los límites entre el tiempo y el espacio'

El director ejecutivo del museo, Michael Govan, destaca la "enorme destreza" del cineasta para "desdibujar los límites entre el tiempo y el espacio, la historia y la ficción, lo real y lo fantástico". Del Toro "diseña con sumo cuidado los escenarios de sus películas, como si fueran una exposición, e imbuye las tramas con reflexiones y comentarios sobre el poder social, psicológico y espiritual de los objetos", añade Britt Salvesen, curadora de la muestra.

Sus compañeros de colegio lo rechazaban

La exposición, dividida en ocho secciones, se inicia con Infancia e inocencia, donde se explora el papel de los niños, siempre presentes en las obras de Del Toro, que comenzó su fascinación por el terror y lo macabro cuando vio El exorcista y se dedicó a crear máscaras que emulasen los aspectos de la niña poseída por el demonio. El ambiente ultracatólico que imperaba en la casa de la abuela que lo crió y el rechazo que sufrió en el colegio marcaron la vida del cineasta, que siempre entendió la capacidad de los niños de percibir mundos y realidades alternativas.

Encontrar belleza en lo profano   También se analizan las obsesiones victorianas del autor, que es un consumado lector de Charles Dickens; su gusto por la magia, la alquimia, lo oculto y el culto a deidades pretéritas com las que trazó en un ciclo literario H.P. Lovecraft.

Otra sección está dedicada a la obsesiva referencia Frankenstein, con cuya alienación se identificaba el joven Del Toro. El director resume sus objetivos vitales en el contenido de la exposición, un ejemplo de como encontrar "belleza en lo profano" y "elevar lo banal a trascendente".