Geoparque Villuercas
Geoparque Villuercas DANIEL BARRASA

El asesor de Geoturismo del Colegio Oficial de Geólogos, Gabril Chicote, el turismo geológico se basa en "la geodiversidad, la geoespectacularidad y las geolocalizaciones".

Por ello, para fomentar este tipo de turismo se han creado los Geoparques, "un proyecto de turismo geológico mixto que oferta una serie de propuestas geológicas como rutas, talleres y actividades de mestizaje para combinar la geología con gastronomía, arte o aventura", explica Chicote.

Integrados en una red mundial dirigida por la Unseco, el modelo de los Geoparques además apuesta por una estrategia de desarrollo sostenible que se basa en los valores naturales y culturales de cada territorio.

Entre los seleccionados se encuentra el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, que supone un macizo montañoso de amplia extensión, 2.544 kilómetros cuadrados de superficie, situado en el sureste de la provincia de Cáceres, entre las cuencas del Tajo y del Guadiana.

Su mayor altura es el 'Risco de La Villuerca', de 1.601 metros, y desde su cima se ofrece una magnífica vista que incluye las cadenas montañosas, los valles, las rañas y Guadalupe, al sur, con el Real Monasterio como seña de identidad.

Se trata de una opción ideal para los amantes del senderismo por su variedad de riscos, gargantas, chorreras y minas. "La geología, el hombre, la tradición, la historia y la gastronomía en el interior de la Península Ibérica", asegura el geólogo.

La página web donde se puede encontrar toda la información está en la dirección http://www.geoparquevilluercas.es/

DIEZ PROPUESTAS MÁS

Además, el Colegio de Geólogos también recomienda el Geoparque del Maestrazgo, un territorio fronterizo que se asoma a la fachada mediterránea de la Cordillera Ibérica y al somontano de tránsito de la Depresión del Ebro, en Teruel, y el Geoparque Cabo de Gata-Níjar, en Almería, en una propuesta que combina playas de gran belleza con visitas a formaciones geológicas únicas.

El Geoparque del Sobrarbe, en el Alto Aragón, en Huesca, además de la riqueza geológica, incluye un extraordinario patrimonio ecológico como reservas naturales, flora y fauna autóctona así como cultural y cultural (arte, folclore y gastronomía), mientras que en el Geoparque Sierras Subbéticas, en Córdoba, supone un territorio montañoso en el corazón de las cordillera Bética, donde los antiguos fondos del mar de Tethys son modelados por el karst.

También aconsejan el Geoparque Costa Vasca, en Guipúzcoa, en un pequeño territorio encajado entre el mar Cantábrico y las montañas vascas, conformado por los municipios de Zumaia, Deba y Mutriku, así como el Geoparque Sierra Norte de Sevilla, que se sitúa en las alineaciones montañosas de la región central de Sierra Morena, entre las zonas geológicas de Ossa-Morena y Sudportuguesa del Orógeno Varisco Ibérico (o Macizo Hespérico).

Además, el Geoparque de la Cataluña Central, lo forman la comarca del Bages y el municipio de Collbató, trabaja activamente para la protección de su patrimonio geológico y lo integra dentro de una estrategia territorial de desarrollo económico sostenible, mientras que el Geoparque Comarca de Molina, en Guadalajara, supone la "variedad geológica y paleontológica materializada en un geoparque".

La selección concluye en las Islas Canarias, con el Geoparque del Hierro, en Islas Canarias, que supone "la geología dormida y activa", y con el Geoparque de Lanzarote y Archipiéalgo Chinijo, que son islas volcánicas oceánicas cuya particular situación geográfica y climática permite la observación en superficie de multitud de estructuras volcánicas, sedimentarias y erosivas, con un elevado grado de conservación, que difícilmente pueden encontrarse en otras islas volcánicas oceánicas.

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