Según se declara probado en la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, los tres acusados -dos hombres y una mujer-, "por sí o por medio de personas desconocidas a las que habrían facilitado los datos personales, manipularon diversas tarjetas de crédito",

introduciendo en las bandas magnéticas datos bancarios distintos a los originales.

Estas tarjetas "fueron utilizadas por los acusados, bien separada o conjuntamente, pero siempre en ejecución del previo acuerdo que tenían todos, guiados por un ilícito ánimo de enriquecimiento ilícito", según se precisa en la resolución de la Sección Segunda, intentando realizar compras en diferentes establecimientos comerciales de Málaga.

Así, a lo largo del año 2011, en distintos meses, los dos hombres acusados intentaron utilizar dichas tarjetas en centros comerciales de la capital. Al denegarse una de las operaciones, los responsables del establecimiento llamaron a la Policía y en el momento de la detención se intervino a estos procesados varios de esos soportes falsificados.

En el registro del domicilio de los acusados se encontraron tarjetas "totalmente falsas", a nombre de la mujer procesada en esta causa, pero igualmente con numeración o con datos en la banda magnética que en realidad se correspondía con entidades extranjeras, en Estados Unidos o Alemania.

Por estos hechos, se les condena a los tres por un delito de falsificación de tarjetas de crédito, con la atenuante de dilaciones indebidas; imponiéndole a cada uno la pena de dos años de prisión. Además, se les condena por una falta de estafa a cuatro días de localización permanente. Los acusados mostraron su conformidad con los hechos por los que eran acusados.

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