El buen tiempo de estos últimos días ha atraído a los primeros bañistas, pero también a los invitados más molestos de la costa: las medusas.

Las playas del Maresme, Barcelona y la Selva se han plagado de ellas estos días. Son de un color marrón y el tamaño de su corona o umbrella oscila entre los 10 y 30 centímetros de diámetro. «Es normal que hayan medusas en esta época» afirma Manuel Gazo, biólogo del Centro de Recuperación de Animales Marinos de Premià de Mar, quien reconoce que hay más de las habituales. Los motivos: las altas temperaturas han calentado el mar y han favorecido la presencia de fitoplancton, que forma parte de la alimentación básica de las medusas. También las corrientes marinas las han arrastrado hacia el litoral. Sus tentáculos, provistos de células urticantes, sirven como defensa y como arma poderosa para la captura de presas, como peces pequeños. «La picadura es dolorosa y puede ser peligrosa si, por ejemplo, se produce en la cara», ha señalado un portavoz de Cruz Roja.

Es por eso que se recomienda evitar el baño si hay bandera amarilla o roja que advierta de la presencia de estos invertebrados en la costa. No se debe aplicar nunca agua dulce en la picadura, ni capturar a las medusas, aunque ya estén muertas.