Los zaragozanos se lanzan cada vez más a adoptar animales abandonados, sobre todo cachorros y perros pequeños. El Centro de Protección de Animales recoge en torno a 25 canes cada semana, entre los que encuentran en la calle y los que se dejan en las instalaciones, de los cuales 18 terminan encontrando una nueva familia.

De media, siete de cada diez perros que llegan al centro (y que no son demasiado viejos) acaban siendo adoptados. «Aunque no tenemos cifras de hace tres o cuatro años, se nota que cada vez se adoptan más perros», explica Miguel Yzuel, director veterinario del centro.

En torno al 85% de los perros que llegan al centro de protección de animales son adoptables. De ellos, el 73% acaba encontrando un nuevo dueño. Sin embargo, aún son muchos los que se abandonan, entre dos y tres cada día. Por suerte, la implantación del chip de identificación ha cambiado las costumbres y la mayoría de los abandonos ya no se producen en la calle.

Los dueños, cuando no pueden cuidar a sus perros o se cansan de ellos, los traen directamente al centro.

La ley estipula un plazo de siete días antes de sacrificar a los perros que llegan a la perrera. La estancia media en Zaragoza, sin embargo, es de 30 días.

Los perros favoritos para adoptar son los cachorros pequeños, de menos de 10 kilos. La adopción es gratuita, aunque con la correa, el collar, el chip y la comida sale por unos 70 euros.

Nueve meses fuera de casa

La implantación del chip de identificación en los perros facilita que se pueda encontrar a los dueños de los animales perdidos. Los operarios del Centro de Protección Animal de Zaragoza encontraron la semana pasada a un perro abandonado en la calle.

Gracias al chip lograron contactar con sus dueños, que explicaron que su mascota se había perdido en enero y que ya habían perdido toda esperanza de encontrarlo. Al parecer, y según revelaba el buen estado físico del animal, había estado viviendo con otra familia durante todo ese tiempo.