«Yo pensaba que dormía toda la noche porque no despertaba, pero resulta que no descansaba y por el día me dormía incluso leyendo el periódico».

José Antonio Fernández es uno de los 40.000 asturianos que sufren apnea, un trastorno que hace que las personas que lo padecen no descansen bien por las noches y se duerman durante el día.

La unidad de Fisiología Respiratoria del Hospital Central lleva 20 años estudiando estos casos, y pese a que atiende unos 500 pacientes al año, actualmente tiene a 300 personas en la lista de espera. La mayoría de estos pacientes tardarán «entre uno y dos años» en ser tratados, según cálculos del jefe de la unidad, el doctor Ángel de Vega.

El problema es que esta lista «es casi obligada», puesto que sólo hay dos equipos y se da preferencia en el tratamiento «a conductores de autobuses, camioneros o personas que trabajen en profesiones de riesgo, pues estos pacientes tienen un riesgo de sufrir un accidente de circulación seis veces mayor que el resto».


Además, este trastorno es cada vez más frecuente y está empezando a afectar también a la gente joven. «Aunque la media de edad es de 51 años, estamos tratando a un niño de 10 y tenemos pacientes de 18 y 20 años», explica De Vega.


José Antonio es un claro ejemplo de esta tendencia. Tiene 55 años y lleva nueve en tratamiento, aunque, asegura, «llevaba años notándome cansado por el día y no sabía lo que era hasta que acudí a esta unidad».