El teleférico más largo de mundo probablemente no se construya sobre el Parque Natural de Sierra Nevada. La Consejería de Medio Ambiente ha detectado tres grandes deficiencias relacionadas con su impacto ambiental en la infraestructura que propone conectar Granada capital con la estación de esquí.

Los técnicos de Medio Ambiente, según la consejera Fuensanta Coves, consideran que el proyecto no garantiza que no se altere el ecosistema, no queda demostrado su interés público y no es una alternativa al coche, sino una fórmula más de comunicación complementaria que no eliminaría el uso del vehículo privado en la carretera.

La Junta no puede, por tanto, elaborar un Declaración de Impacto Ambiental Favorable y ha devuelto el proyecto a sus promotores para que lo modifiquen en un plazo máximo de 30 días.

«En estos momentos -según la consejera- no estamos en condiciones de asegurar que no hay alteración de los ecosistemas por lo que necesitamos que se demuestre claramente el interés social de la obra». La Consejería, además, espera recibir en breve los informes de la Unesco, la Unión Europea, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales y la Zona de Especial Protección para las Aves.

«Todos estos informes serán negativos», afirma la plataforma ciudadana SOS Teleférico, «porque por mucho que se modifique está claro que hay 27 torres y cuatro estaciones que destrozarían la fauna y la flora de un parque natural, sin contar con el daño paisajístico». Adena y SEO/Bird Life tienen la misma opinión.

La Sociedad Teleférico de Sierra Nevada S.A. presentó hace un año un proyecto para conectar Granada y Sierra Nevada a través de un teleférico que transportaría un máximo de 36.000 pasajeros la hora y costaría 150 millones. La infraestructura sería la más larga del mundo, con 19 kilómetros, y tendría estaciones en Huétor Vega, Monachil, Purche y el Tajo del Zorro. Además, daría trabajo a 2.000 personas.