Un solicitante de asilo sirio de 27 años murió en la noche del domingo al detonar un artefacto explosivo, que hirió al menos a quince personas, en la localidad de Ansbach (sur de Alemania). La explosión se produjo en un bar a la entrada de un festival de música al aire libre al que asistían alrededor de 2.500 personas.



Tras las primeras investigaciones, la Policía alemana ha admitido este mismo lunes que cada vez cobra más fuerza la hipótesis de un atentado islamista del autodenominado Estado Islámico, aunque tampoco descartan que se trate de un acto motivado por la inestabilidad emocional del fallecido.

Los investigadores han hallado explosivos en la habitación que este joven refugiado sirio ocupaba en un albergue. Con ellos se podrían fabricar artefactos como los que presuntamente portaba en la mochila y que podrían haber sido fabricados de forma casera por él mismo.

Su expulsión del país se encontraba en suspenso ante la situación que atraviesa Siria

Para el responsable bávaro del Interior, Joachim Herrmann, existe un "probable" trasfondo islamista, según publica Die Welt. El ministro regional de Justicia, Winfried Bausback, por su parte, ha compartido esta opinión y, en un mensaje en Facebook, ha advertido de que "el terrorismo islamista ha llegado a Alemania" y ha instado a tomar medidas.

Según están publicando algunos medios internacionales, entre ellos la BBC, la Policía habría encontrado en su teléfono móvil algunos vídeos del Estado Islámico y no se descarta que el joven hubiera jurado fidelidad a la organización yihadista.

Los investigadores se centran también en el entorno y los contactos del hombre, que tenía antecedentes policiales; aunque tampoco se puede descartar que su intención fuera suicidarse: lo había intentado en dos ocasiones previas y había pasado por un hospital psiquiátrico.

En un breve comunicado, la policía explicó que la explosión tuvo lugar en el centro de la ciudad, que ha sido acordonado, poco después de las 22.00 horas (20.00 horas GMT) y publicó un número de teléfono para recoger testimonios de testigos.



Según la policía, el hombre intentó entrar al festival de música que se celebraba en el centro de la ciudad, pero no se le dejó pasar porque no tenía entrada. Se está investigando un teléfono móvil que llevaba y también la composición del artefacto explosivo, que contenía piezas de metal.

El festival fue suspendido y todos los asistentes abandonaron el lugar del evento.
 A la zona se desplazaron numerosas ambulancias y equipos de rescate y el ministro de Interior de Baviera, Joachim Hermann, viaja hacia la localidad.

Ansbach cuenta con unos 40.000 habitantes y se encuentra a unos 40 kilómetros de la ciudad de Núremberg.

Se le denegó el asilo

El presunto autor del ataque era un solicitante de asilo sirio de 27 años que vivía en Alemania desde hacía dos años y en la misma ciudad de Ansbach desde el año pasado. Había solicitado asilo, pero se le denegó la petición. Su expulsión del país se encontraba en suspenso ante la situación que atraviesa Siria.

El portavoz del Ministerio de Interior, Tobias Platte, ha desvelado este lunes que esta persona tenía una orden de expulsión a Bulgaria que no había sido ejecutada y ha asegurado que se está investigando por qué no se le había expulsado del país, procedimiento del que son responsables los estados federados.

Platte ha explicado que los ciudadanos sirios a los que se les deniega una petición de asilo "en ningún caso" son expulsados en estos momentos a su país de origen, pero sí pueden ser devueltos a otros países europeos en los que fueron antes registrados. En el caso del joven sirio había constancia de su paso por Austria y Bulgaria.

Cuatro actos violentos en una semana

La explosión de Ansbach se produce en una semana en que Baviera ha sido sacudida por sucesivos actos violentos, el primero de los cuales, el lunes, el ataque con un hacha y un cuchillo de un refugiado afgano de 17 años a los pasajeros de un tren regional, con cinco heridos graves y el agresor abatido por la policía.

El joven había colgado en internet un vídeo en que se proclamaba "soldado del califato" y se supone que actuó inspirado por la propaganda de Estado Islámico (EI). El viernes, se activó la alarma antiterrorista en la capital del "Land", Múnich, tras abrir fuego un joven germano-iraní de 17 años, que mató a nueve personas antes de suicidarse acorralado por la policía.

Al tiroteo no se le atribuye un trasfondo islamista, sino que se considera un acto de locura homicida, por parte de un joven que había recibido tratamiento por depresión, que estaba obsesionado por otros baños de sangre y que al parecer trataba de vengarse de algunos compañeros de escuela.

En medio del pánico desatado por esa sucesión de ataques, se produjo asimismo hoy en Reutlinge, en el vecino "Land" de Baden Württenberg lo que aparentemente fue un caso de violencia de género, al matar un sirio de 21 años a una mujer con un machete, y dejar además a dos personas heridas.