Unas 300.000 personas, muchas de ellas monjes budistas, se manifestaron este lunes en diversas ciudades de Birmania (Myanmar) en lo que se ha convertido en la mayor protesta contra la Junta Militar en las últimas dos décadas.

La Junta Militar trasladó el año pasado desde Rangún, donde viven cerca de cinco millones de personas, la sede del Gobierno a la nueva capital, Napydaw, a unos 400 kilómetros más al norte, construida por ingenieros militares norcoreanos.

Miembros de la Liga Nacional para la Democracia (LND), liderado por la premio Nobel de la Paz Aung Sang Suu Kyi y el único partido político opositor que resiste la presión del régimen militar, participan en la manifestación.

Muchos colegios y comercios en Rangún no han abierto sus puertas por temor a enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno y los manifestantes.

Los manifestantes piden que la Junta Militar "se humanice", así como la reducción de precios

En Sittwe, capital del Estado de Rakhine y fronterizo con Bangladesh, con unos 2,5 millones de habitantes, unos 20.000 bonzos se manifestaron de manera pacífica y demandaron la reducción de los precios de los carburantes y de los bienes básicos, según el diario digital "Irrawaddy".

En Mandalay unos 15.000 monjes marcharon por la ciudad mientras entonaban salmos y otras plegarias para que la Junta Militar se humanice, según la radio "Mizzima".

También se han celebrado manifestaciones en Masoeyein, Mya Taung, Bago, Monywa y Masoeyeih, todas han transcurrido de manera pacífica y con los bonzos entonando el "metta sutha" sobre la bondad, y con los cuencos de recogida de ofrendas, boca abajo.

Antes, la jerarquía de la institución budista de Birmania, sometida al control gubernamental, ordenó a los monjes regresar a sus monasterios para poner fin a las manifestaciones pacíficas contra la Junta Militar.

A favor de San Suu Kyi

Las manifestaciones comenzaron en Rangún hace una semana.

Unas 20.000 personas entre monjes y civiles se manifestaron ayer en Rangún y en apoyo de la líder opositora San Suu Kyi, a quien el régimen militar tiene confinada en su residencia desde 2003.

Las marchas han ido aumentando de tamaño en los últimos días

Los monjes, que trataron el domingo de pasar frente a la residencia de Suu Kyi, al igual que hicieron la víspera, se vieron obligados a desistir ante las barricadas establecidas por las Fuerzas de Seguridad.

Las marchas de los monjes, iniciadas la pasada semana para reclamar disculpas al Gobierno por la agresión de varios bonzos a manos de las Fuerzas de Seguridad a principios de mes, han ido aumentado de tamaño en los últimos días, con unos 10.000 que recorrieron el sábado las calles de Rangún.

La Asociación de Presos Políticos de Birmania denunció la detención de 218 personas por participar en las manifestaciones.