Parlamento Griego
El Parlamento Griego, en Atenas. GTRES

El Parlamento griego aprobó este jueves la nueva ley electoral que elimina el "bonus" de 50 escaños para el partido ganador de unos comicios, una particularidad que en el pasado garantizaba mayorías absolutas donde en rigor no las había.

La reforma fue aprobada con los votos de la coalición gobernante formada por el izquierdista Syriza y los nacionalistas Griegos Independientes (ANEL), y además obtuvo el respaldo de centristas, comunistas y de un diputado independiente.

Sin embargo, fue rechazada por el principal partido de la oposición, el conservador Nueva Democracia (ND), así como por los socialdemócratas de Pasok, y por el partido liberal To Potami, por lo que no obtuvo los 200 escaños mínimos que eran necesarios para poder aplicarse ya en las próximas Legislativas.

Los detractores sostuvieron que eliminar este plus de 50 escaños (en un parlamento de 300 diputados) dificultaría enormemente la formación de un Gobierno estable.

Este sistema de bonificación facilitó en el pasado que un partido pudiera alzarse con la mayoría absoluta con tan solo un 35 % de los votos.

En el acalorado debate que precedió a la votación, el líder de Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis, reprochó a Syriza el introducir una reforma que hará ingobernable el país.

"Están convencidos de que en las próximas elecciones sufrirán una derrota grave y por eso quieren impedir que Nueva Democracia forme Gobierno... No es capaz de gobernar y quiere imponer la ingobernabilidad en el país", dijo Mitsotakis del primer ministro Alexis Tsipras.

Aunque la eliminación de este "regalo" era una parte esencial del programa de Syriza, es cierto que de celebrarse elecciones hoy mismo, el partido de Alexis Tsipras estaría lejos de ganar las elecciones, por lo que no saldría beneficiado del sistema vigente.

Las encuestas actuales dan a Nueva Democracia una ventaja entre cinco y seis puntos porcentuales sobre Syriza.

En teoría, el nuevo sistema podría darle a Syriza la posibilidad de intentar forjar un Gobierno desde la oposición, con el apoyo de otros partidos.

Tsipras acusó por su parte a los detractores de la ley, fundamentalmente a los conservadores y a Pasok, que han liderado la inmensa mayoría de los gobiernos desde la vuelta de la democracia al país en 1974, de ser inconsecuentes al votar en contra.

"Nos criticáis que presentamos la ley (electoral) proporcional por razones tácticas, y nosotros siempre estuvimos a favor de ella", apostilló Tsipras, que recordó que ambos partidos cambiaron "varias veces" la ley electoral cuando gobernaron

"Nuestra propuesta (de ley) no es solo una exigencia de la antigua de la izquierda y otras fuerzas, es un paso para profundizar en la democracia, es una demanda de la mayoría de la sociedad, que quiere establecer la igualdad de valor de cada voto", concluyó el primer ministro Alexis Tspiras.

Lo cierto es que desde la caída de la dictadura de los coroneles, hasta 2012 Nueva Democracia y Pasok se fueron alternando en el poder y los pocos gobiernos de coalición que hubo duraron poco.

Si bien los Gobiernos monocolor confirieron estabilidad política a un país que acababa de salir de la dictadura, también propiciaron la creación de un sistema de clientelismo, el embrión de la crisis económica que Grecia padece ahora desde hace siete años.

Desde el fin del bipartidismo en 2012 el ganador de unas elecciones difícilmente puede gobernar ya en solitario, ni siquiera con la bonificación de escaños.

Con la eliminación de este "bonus", las alianzas deberán ser aún más amplias y los partidos se verán forzados a cerrar pactos políticos, tradición de las democracias del norte de Europa que Grecia carece.

Para ello, sin embargo, deberá primero entrar en vigor esta reforma, algo que todavía no está garantizado, pues la nueva no obtuvo los 200 votos necesarios para poder aplicarse de inmediato.

La Constitución contempla que una reforma electoral tan solo puede aplicarse a partir de los comicios siguientes si obtiene el respaldo de dos tercios de la cámara.

De lo contrario, solo puede aplicarse a partir de las elecciones subsiguientes.

Nueva Democracia ha adelantado ya que de ganar las próximas elecciones, lo primero que hará es dar marcha atrás a esta reforma.

La nueva ley electoral rebaja además la edad de voto a los 17 años, de los 18 años actuales, pero no incluye el derecho de voto por correo para los centenares de miles ciudadanos griegos que viven al extranjero.

Además mantiene el umbral mínimo del 3 % de votos para acceder al Parlamento.