Cinco ancianos que residen en el edificio número 11 de la calle Carreira do Conde, en Santiago, casi no salen desde hace tres años de sus casas porque, según denuncian, una normativa municipal les impide colocar un ascensor en el inmueble. Al parecer, el motivo de la prohibición es la catalogación de la casa como edificio singular, por lo que el Ayuntamiento ha rechazado un proyecto de construcción de un ascensor que los vecinos presentaron en 2004. «Prácticamente no salgo. Vivimos materialmente enjaulados», asegura Pedro Pueyo, uno de los vecinos, de 89 años. Según su hija, el anciano necesita «la ayuda de dos personas para poder bajar».