Marina Castillo ha participado en la cuarta edición del seminario 'De la página al estante: traducción literaria y editorial inglés-español' de la sede de la UPO en Carmona, donde ha señalado que "los editores y traductores reciben un bajísimo porcentaje de remuneración, en torno al 4 por ciento, mientras que el 40 ó 50 por ciento se queda en el proceso de distribución y librerías".

El ponente ha señalado que el sector es "el más preparado para enfrentar" la actual situación económica porque "no hay ningún periodo de la historia en la que las letras y las humanidades no hayan estado en crisis" y ha destacado que "vivimos un buen momento para la creación editorial, ya que las editoriales generan discursos y debates y hoy es vital más que nunca aportar pensamiento crítico".

En su opinión, la tarea del editor literario tiene un fuerte componente "vocacional" porque exige "entusiasmo" para hacer llegar a un público lo más amplio posible obras que no están accesibles, ya sean de nueva producción u obras clásicas que no estén traducidas.

Citando como ejemplo el caso de La Piedra Lunar, Marina Castillo ha destacado la relación "estrecha" que se establece entre editor y traductor, ya que una editorial independiente se basa en el trabajo "de un reducidísimo número de personas apasionadas por el libro".

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