Arreglar un enchufe, alicatar el baño o desatascar una cañería ya no es una tarea reservada únicamente al ‘hombre de la casa’. Una treintena de mujeres bilbaínas se está encargando de desmitificar este tipo de roles aprendiendo electricidad, pintura, bricolaje y fontanería.

Pero no sólo ellas aprenden a hacer las tareas destinadas antes a los hombres. Ellos también tienen la oportunidad de aprender a cocinar, a planchar, a coser y a planificar la casa.

Todos ellos lo hacen en los talleres por la conciliación que ofrece el Ayuntamiento de Bilbao. Y no son precisamente pocos los interesados en estos cursos de intercambio de tareas. «Muchos vienen para entablar relaciones, pero todos aprenden y practican luego en casa», señala Koro Aguado, monitora de electricidad y pintura.

Cada año, las listas de espera se alargan más. Este año, hubo 150 preinscripciones, pero sólo entran 66 personas.

Separados y también juntos

Los talleres para la conciliación tienen un curso en el que miembros de ambos sexos aprenden las mismas cosas. Se trata del curso mixto, en el que  tanto ellos como ellas aprenden un poco de todo. A ellos les cuesta más hacer determinadas cosas. «Muchos hombres se enfrentan por primera vez a una plancha o a coser un botón, pero están concienciados», explica Antón monitor de cocina, plancha y costura.