Las negociaciones llegan a buen puerto. Los hospitales públicos de Málaga podrán derivar pacientes con cáncer o sospecha de padecerlo a la máquina que hace la detección más precisa de esta enfermedad: la tomografía por emisión de positrones (PET).

Será posible gracias al convenio que van a firmar la Universidad de Málaga (UMA) y el Servicio Andaluz de Salud en las próximas semanas, según fuentes de la UMA. La institución tiene el equipo desde 2005 en un laboratorio de investigación del campus de Teatinos. Hasta ahora sólo se ha usado con fines de investigación, como publicó 20 minutos el 13 de junio.

El acuerdo no detallará cuántos pacientes de la sanidad pública pasarán por las instalaciones de la UMA: cada hospital negociará individualmente la forma en que se derivarán enfermos al PET.

Esta tecnología permite analizar la actividad de los tejidos humanos. Así, un ganglio más pequeño de lo considerado perjudicial puede detectarse ya como tumoral mediante esta técnica. El equipo de la UMA incorpora un aparato que añade una imagen anatómica, ayudando a los médicos a afinar con la localización y el futuro tratamiento de los cánceres.

En comparación con otras técnicas, la sustancia que se inyecta en el paciente para proporcionar la imagen diagnóstica no da alergia. No hay radiación y se reduce un 60% el tiempo que el paciente debe estar quieto en la prueba.

UNA PRUEBA DE 1.500 EUROS

Sólo clínicas y hospitales privados disponen de PET en Málaga (los únicos públicos están en Granada y Sevilla). Los pacientes de la sanidad pública para los que se cree necesaria esta prueba deben ir a Granada. En el hospital privado Xanit (Benalmádena) cobran 1.500 euros por un análisis del cuerpo. Se hacen unos 20 PET a la semana. Con el de la universidad, el SAS se ahorra el coste de comprar la máquina (2,2 millones de euros); además, contaría con el laboratorio de la UMA para obtener los reactivos de estos dispositivos.