Competencia advierte de que el nuevo sistema de comisiones en cajeros beneficia a la gran banca

  • Según el organismo regulador, el sistema "favorece a las entidades con grandes redes porque las permite actuar con independencia del resto".
  • La tasa por el uso de cajeros que se cobraba anteriormente (0,65 euros) se ha triplicado en el caso de estas grandes entidades (entre 1,85 y 2 euros).
  • La CNMC intuye que podría darse un "repliegue" de los usuarios hacia las entidades con mayor red de cajeros para esquivar comisiones.
  • Competencia dice que "no hay constancia" de los emisores de las tarjetas estén traspasando a los usuarios las comisiones que cobran los propietarios del cajero.
  • GRAFICO: La tabla de comisiones: ¿cuánto cuesta sacar dinero en un banco?
  • Lee el informe de la CNMC [PDF].
En adelante deberá tener cuidado en qué cajero saca su dinero.
En adelante deberá tener cuidado en qué cajero saca su dinero.
LUIS F. SANZ

La guerra de los cajeros desatada el año pasado no ha tenido un buen armisticio. La solución adoptada por el Gobierno para regular legalmente las comisiones en los cajeros automáticos ha beneficiado a la gran banca, impulsada por su amplia red de terminales. Pero las entidades pequeñas se han visto perjudicadas. Y no ha impactado de forma positiva para los usuarios, aunque tampoco (de momento) les ha perjudicado.

Son las principales conclusiones que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha extraído en su Informe sobre las comisiones por la retirada de efectivo en los cajeros automáticos publicado este martes, en el que se analiza el impacto del nuevo paradigma en el sistema de retribución de dichas redes de terminales.

Con el nuevo sistema implantado con el Real Decreto-ley 11/2015, las entidades propietarias de los cajeros deciden la comisión que cobran por el uso que hacen de sus terminales los clientes de otras entidades. Una comisión que, con la nueva ley, se prohibe cargar directamente al usuario —como empezó a hacer Caixabank el año pasado— sino al banco emisor de la tarjeta. Y es este emisor el que decidiría repecutirla (o no) a su cliente.

Es decir, que el precio de la comisión ya no lo fijan como antes los emisores de las tarjetas, sino los propietarios de los cajeros. Son estos los que marcan las comisiones y las entidades emisoras de las tarjetas solo podrían amortiguarselas a sus clientes a su propia costa.

La primera consecuencia —según dictamina CNMC en este informe realizado a petición del ministerio de Economía— es que este nuevo sistema "podría favorecer a las entidades con grandes redes porque las permite actuar con independencia del resto".

Las grandes entidades han triplicado la tasa que cobran

Es el caso de entidades como Caixabank, BBVA y Santander, que copan entre las tres el 45% de los 46.152 cajeros que existen en España. Estos bancos han decidido no firmar ningún acuerdo bilateral con otras entidades y han decididido cargar 2 euros, 1,87 euros y 1,85 euros respectivamente por sacar dinero en sus cajeros a quienes no sean clientes de su banco. Una cantidad mucho mayor, por ejemplo, que los 0,65 euros que se cobran entre sí Bankia, Sabadell y la mayoría de las entidades pertenecientes a la red Euro 6000.

Las tres citadas grandes entidades "no tienen que complar sus redes para prestar el servicio y el nuevo sistema les permite cobrar por el uso de sus redes a terceros, en vez de depender de acuerdos multilaterales, como ocurría con el sistema anterior", advierte Competencia, que cuantifica que la tasa por el uso de cajeros que se cobraba anteriormente (0,65 euros) se ha triplicado en el caso de estas grandes entidades (entre 1,85 y 2 euros).

Por contra, la CNMC cree que el sistema resulta "menos ventajoso" para las pequeñas entidades sin una extensa red de cajeros "al no poder ofrecer el servicio en términos geográficos en las mismas condiciones que antes" y verse obligados a buscar socios con los que completar sus redes y permitir a sus clientes la retirada de efectivo en cajeros.

"Sin duda, las entidades con menor red son las más perjudicadas por el cambio", explica el informe. El aumento de las comisiones fijadas por las grandes entidades obligará a estos pequeños bancos, según Competencia, "o bien a asumir dichas comisiones o bien a trasladarlas a sus clientes, los cuales se verán penalizados y podrían acabar trasladando sus cuentas y depósitos a otras entidades".

Estas pequeñas entidades —a las que la CNMC califica como "protagonistas en la dinamización del mercado"— podrían optar poe desplegar una red propia de cajeros para esquivar la posición dominantes de las grandes entidades, pero según el organismo no podrán hacerlo hasta pasado un prolongado periodo de tiempo. "Carecer de esta red dificultará la entrada y expansión de nuevos jugadores en el mercado".

Los usuarios, empujados hacia la gran banca

"No ha pasado el tiempo suficiente para poder confirmar cambios estables en los hábitos de los usuarios", advierte la CNMC, que intuye sin embargo que podría darse un "repliegue" de los usuarios hacia las entidades con mayor red de cajeros para, precisamente, esquivar estas mayores comisiones.

¿Y cómo afecta al usuario final? Para la CNMC, este efecto "no está claro". Si los clientes optan por sacar dinero solo de sus entidades, el impacto sería nulo porque no pagarían comisión. Pero los clientes de entidades pequeñas con una red reducida de cajeros, sí podrían ver incrementados sus costes.

"Podrían ser los que soportaran la subida si la entidad emisora de su tarjeta decide no asumir la comisión del adquirente [el propietario del cajero]", dice Competencia, que sin embargo matiza que "no hay constancia" de que esta situación se haya producido por el momento. Pese a ello, la asociación de consumidores Adicae ha denunciado que este aumento de las comisiones convierte al consumidor en una "víctima directa" de la falta de competencia. 

Adicae se muestra especialmente crítica con CaixaBank, BBVA y Santander por ejercer un "efecto arrastre en las tarifas, aprovechando su posición de dominio". Y acusa a la CNMC de "lavarse las manos" al exponer que no tiene constancia del daño al ciudadano acudiendo a un argumento "incomprensible" como es que la falta de competencia no perjudica al usuario, algo "inaceptable e improbable" sobre todo en zonas rurales.

Por ello, la asociación que preside Manuel Pardos califica de "muy grave" que el regulador "se limite a ser un mero observador y renuncie a su función supervisora dejando indefenso al consumidor". Ante esta situación, la organización ya ha anunciado que exigirá a la CNMC que se posicione frente a las entidades responsables, al tiempo que instará al Banco de España a actuar "de oficio y con urgencia" contra aquellos bancos que no comunican a sus clientes los cambios en su política de comisiones.

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