La Turquía de Recep Tayyip Erdogan: del reformismo laico a la represión y el islamismo

Imagen de Recep Tayyip Erdogan en una bufanda exhibida por una mujer en apoyo del presidente de Turquía frente a la embajada del país en Berlín.
Imagen de Recep Tayyip Erdogan en una bufanda exhibida por una mujer en apoyo del presidente de Turquía frente a la embajada del país en Berlín.
Paul Zinken / EFE-EPA

El respaldo popular al Partido de la Justicia y el Desarrollo, evidenciado en las calles de Estambul, y la negativa del Ejército -el segundo mayor de la OTAN tras el de EE UU- a violar la legalidad constitucional han hecho fracasar el intento de golpe de estado militar en Turquía contra el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan.

La comunidad internacional, que retrasó su pronunciamiento, pero terminó por respaldar sin fisuras al Ejecutivo conservador, mira con recelo a un país clave en la zona que ha virado en el último lustro del laicismo reformador que instauró el idolatrado Mustafa Kemal Atatürk -el "padre" de los turcos- a un autoritarismo con tintes islamistas donde Erdogan cercena libertades y acalla toda crítica pública o privada.

Estas son las claves de la Turquía moderna.

Presidencialismo

Recep Tayyip Erdogan (Estambul, 1954) procede de una familia musulmana de clase media-baja. Fue alcalde de Estambul entre 1994 y 1998, primer ministro entre 2003 y 2014 y ostenta el cargo de presidente de la República desde 2014. Desde 2015 impulsa la transformación del sistema parlamentario del país hacia uno presidencialista para aumentar su poder.

"El fracaso de un golpe es una buena noticia. ¿Pero fortalecerá la democracia? Depende de lo que venga a partir de ahora. Me preocupa que en las calles los lemas hayan sido más a favor de Dios y de Erdogan que de la democracia y la libertad", expresó este sábado Eduard Soler, experto en seguridad regional en el Mediterráneo y Oriente Medio del Barcelona Centre For International Affaires (Cidob).

Enfrentamiento laicismo-islamismo

Militares y magistrados justificaron la ilegalización del Partido del Bienestar de Erdogan en 1998 por su islamismoAtatürk (1881-1938) fundó la República de Turquía en 1923. El país ha vivido desde entonces cuatro golpes de estado o intervenciones en el Gobierno (1960, 1971, 1980 y 1997) protagonizadas por el Ejército, autoerigido, junto al estamento judicial, en guardián de laicismo instaurado por el padre de los turcos. Militares y magistrados justificaron la ilegalización del Partido del Bienestar, al que Erdogan pertenecía, en el año 1998 por su islamismo. El político cumplió 10 meses de cárcel por "incitación al odio sobre la base de diferencias religiosas".

En 2001 fundó el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), desde el que promovió un liberalismo conservador laico y europeísta. El Tribunal Constitucional intentó ilegalizarlo en 2007 por  autorizar el velo islámico en universidades y edificios públicos, atentando contra los valores laicos. Erdogan restringió en 2013 la venta y consumo de alcohol y propuso impedir que hombres y mujeres vivieran juntos en pisos y residencias estudiantiles. "Queremos formar una juventud religiosa", había proclamado un año antes.

Ejército

Las Fuerzas Armadas de Turquía constituyen el segundo ejército más grande de la OTAN, solo por detrás de EE UU, gracias a sus 400.000 soldados y sus 18.000 millones de dólares de presupuesto anual, según datos de la CIA citados por la agencia Efe. Ha participado en misiones en Afganistán, Bosnia y Kosovo. Hoy, se encuentra desplegado en el norte de Chipre, zona que Turquía ocupa desde 1974, en la frontera con Irak, donde luchan contra la guerrilla kurda del PKK, y en Siria, donde combaten al Estado Islámico.

Turquía celebró en 2013 dos macrojuicios contra militares y civiles supuestamente implicados en dos redes (Ergenekon y Balyoz) que conspirarían para frenar el ascenso del AKP y su deriva islamista, aunque la mayoría de las condenas fueron anuladas después de comprobarse que la mayor parte de las pruebas en su contra habían sido fabricadas.

Autoritarismo

Erdogan aprobó en 2010 una reforma constitucional para abolir la inmunidad de los generales que participaron en el golpe de 1980. También abrió la puerta a que los militares que cometan delitos contra la Constitución sean juzgados por tribunales civiles. La modificación permite al Parlamento nombrar a una parte de los miembros del Tribunal Constitucional y del Poder Judicial. Tras el último golpe de Estado, Erdogan ha destituido a 2.745 jueces y ha emprendido acciones contra una decena de magistrados, a los que acusa de ser cómplices del levantamiento.

Su "deriva autoritaria", como la calificó el analista de seguridad y defensa Jesús María Pérez, propició la represión a sangre y fuego de los manifestantes concentrados en el Parque Gezi de la capital en 2013 y ha continuado con las purgas de funcionarios, la intervención o cierre de medios de comunicación, como los diarios Bugün, Millet y Zaman o los canales Bugün TV y Kanaltürk. Su Gobierno disolvió de forma violenta la marcha del orgullo gay en Estambul de este año. El presidente había presentado hasta abril 1.845 demandas por "injurias", como confirmó el ministro de Justicia, Bekir Bozdag. Las denuncias han terminado en detenciones contra quienes se burlen o critiquen al mandatario.

Conflicto kurdo

Turquía mantiene un enfrentamiento violento con el pueblo kurdo desde la fundación del país, cuando Atatürk se negó a reconocer los derechos territoriales que los aliados concedieron a esta minoría en el Tratado de Sèvres, derogado después por el Tratado de Lausana. La mayoría de los más de 40 millones de kurdos -no existe un censo oficial- vive en Turquía, aunque sus miembros se reparten también por Irak, Turquía e Irán. Los recursos naturales del Kurdistán constituyen un "tema central" en la disputa, según Juan Amancio Estévez, máster del Grupo de Estudios de Seguridad Internacional (Gesi) de la Universidad de Granada.

El Tribunal Constitucional ilegalizó en 2009 el Partido de la Sociedad Democrática, formación nacionalista y autonomista kurda, al considerar que mantenía relaciones con el grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Abdullah Öcalan, líder del grupo, cumple cadena perpetua. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Turquía en 2014 por someterle a un trato "inhumano". El PKK conserva capacidad militar y recursos para cometer atentados terroristas. Además, concentra sus fuerzas en Siria e Irak contra el Estado Islámico.

Socio incómodo

"Turquía se convirtió en un país imprescindible gracias a su proyección en el Gran Oriente Medio, desde el Norte de África al Asia Central", recoge Jesús María Pérez en uno de sus últimos análisis. La nación, en cambio, "ya no es el país del futuro" debido a la deriva que ha tomado su presidente, según el especialista.

Aunque Erdogan promovió la Alianza de Civilizaciones junto a José Luis Rodríguez Zapatero, su negativa a reconocer al gobierno grecochipriota, la represión que aplica a los kurdos y el endurecimiento de sus políticas han despertado recelos que dificultan su adhesión a la Unión Europea. A pesar de ello, los 28 no han dudado en 'subcontratar' a Turquía la gestión de la crisis de los refugiados, que son devueltos al país en cuanto pisan suelo continental. Las denuncias de Human Rights Watch o del Observatorio Sirio de Derechos Humanos sobre el asesinato de desplazados que intentan entrar en el país no han surtido efecto, por el momento.

Barack Obama cuenta con las bases turcas para sus acciones contra el Estado Islámico. La colaboración, ampliada a Alemania, se mantiene a pesar del enfrentamiento de Erdogan con Israel, socio preferente de EE UU.

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