Sebastián Pol, el 'violador de Palma'
Sebastián Pol, el 'violador de Palma'. (EL MUNDO). EL MUNDO

"Si me hubiesen castrado no habría vuelto a violar y, por lo tanto, no estaría en la cárcel. ¿Por qué no me mantuvieron aquel tratamiento?" Así de rotundas son las declaraciones de Sebastián Pol, conocido como ‘el violador de Palma', publicadas por El Mundo.

Este agresor sexual, que ya salió una vez en libertad de la cárcel donde estaba recluido por haber abusado de más de 20 niñas en Palma, aseguró que gracias al fármaco Androcur (que inhibe el deseo sexual masculino) pudo calmar sus impulsos durante una temporada y se sintió mejor. Sin embargo, y de forma inexplicable, tres meses después de su mejoría le retiraron el tratamiento.

Su caso es uno de los que muestran la incapacidad de las autoridades para encontrar una solución a la alta reincidencia que existe entre los delincuentes sexuales, y muestra cómo el propio implicado aboga por la castración química para evitar cometer nuevas agresiones.

El violador de Vall d'Hebrón en libertad

La polémica sobre la utilización de la castración química se ha reavivado con la puesta en libertad de José Rodríguez Salvador, el "violador de la Vall d'Hebron".

El agresor ha cumplido 16 de los 311 años a los que fue condenado, después de que la Audiencia de Barcelona ordenara el pasado viernes su excarcelación definitiva, rechazando así el último intento de la Fiscalía para que siguiera en prisión.

Amparo Bernard, coordinadora de la asociación Dones en Xarxa, aseguró que la rehabilitación de este tipo de delincuentes "es poco común" y es necesaria una "revisión de la ley actual para garantizar una adecuada reinserción de los violadores".