Pancarta de un grupo de asistentes
Pancarta de un grupo de asistentes.
Hoy Cáceres se despierta diferente, madruga una jornada en las que sus calles se engalanan de paz y tranquilidad. Los peatones campan a sus anchas, tan solo concediendo una tregua a los servicios de emergencias y taxis.

En pleno centro, en la calle Primo de Rivera, se ha desarrollado un simulacro de accidente, donde se han visto involucrados todos los equipos de emergencia. En la simulación, donde se han participado dos coches y una moto, la primera en aparecer en escena ha sido la Policía Local, que ha acordonado la zona y señalizado las pruebas. Minutos después hacían acto de presencia los servicios de emergencia 112, que procedían hacer una evaluación de los heridos y aplicarles las primeras atenciones. 

Se ha desarrollado un simulacro de accidente, donde se han visto involucrados todos los equipos de emergencia

 

El siguiente en aparecer era el cuerpo de Bomberos de Cáceres. Su función ha sido la de tratar de liberar a uno de los dos conductores de los vehículos accidentados, que estaba aprisionado por el amasijo de hierros. Mientras uno de los bomberos se introducía en el vehículo con sumo cuidado para tranquilizar a la víctima que estaba consciente y ayudar al equipo médico, el resto procedían a levantar el techo del automóvil y retirar los cristales, llevando a cabo técnicas ensayadas con mucha minuciosidad. Atestados tomaba declaraciones a implicados y testigos y realizaba las pertinentes pruebas de alcoholemia. El helicóptero del 112 llegaba para una posible evacuación, y el colectiva DYA ayudaba a la coordinación.

Cuando todos los heridos habían sido evacuados, llegaban las grúas para retirar todos los vehículos siniestrados. Durante toda la jornada, el público que allí se reunía acompañaba la labor de todos los cuerpos con aplausos, ante la expectación de la alcaldesa, Carmen Heras.

EL resto de la jornada transcurrió con normalidad, sin mayores complicaciones, según fuentes de la Policía Local. El centro fue tomado por los peatones que, con periódico en mano, recorrieron las calles delimitadas para ellos por un día. Otros se acercaban hasta el stand de información sobre daños medulares por accidentes de tráfico, situado en el parque de Cánovas. Y los más valientes se atrevían a pedalear por unas horas por sitios que en un día normal serían impensables.

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